sábado, 20 de enero de 2007

ΑΠΟΛΟΓΙΑ ΣΩΚΡΑΤΟΥΣ 10

“…cuando sus adversarios en el juicio le acusaron de que no reconocía los dioses que reconoce la ciudad, sino que estaba introduciendo otras divinidades nuevas, y que corrompía a los jóvenes…”

Ante un tribunal de la Heliea se podían celebrar juicios privados ,cuando afectaban a un individuo en particular, o juicios públicos ,si afectaban a la ciudad en su conjunto. Los primeros solían llamarse díkai y sólo podía promoverlos la persona afectada; los segundos solían llamarse grafaí , y cualquier ciudadano tenía derecho a promoverlos en nombre del estado.

En una acción privada la indemnización era otorgada al denunciante, si ganaba el pleito pero, de perderlo, tenía que pagar una compensación económica a la parte contraria; en cambio, en una acción pública el demandante no percibía nada, pero si perdía el caso, no obteniendo el voto de una quinta parte del jurado, incurría en multa de 1000 dracmas.

Una vez hablaron ante los jueces los acusadores y el acusado, tuvo lugar una primera votación en la que Sócrates fue considerado culpable por 281 votos condenatorios y 220 de absolución. El propio Sócrates se sorprendió del resultado pensando que iba a ser condenado por una diferencia de votos mayor, tal como dice en La Apología escrita por Platón.

Por otra parte, con vistas al establecimiento de la pena, existían juicios timetoí en los que los jueces determinaban la pena, y juicios atímetoi, en los que la pena estaba determinada por la ley.

El caso de Sócrates fue un juicio timetós , y los jueces tenían que decidirse , bien por la tímesis (pena que proponía el acusador) o por la antitímesis (la que proponía el acusado).

Como los acusadores propusieron para Sócrates la pena de muerte, si él hubiera propuesto a su vez una multa importante o el destierro, muy probablemente se hubiera salvado. Pero a sus setenta años y siendo fiel a su manera de pensar , le parecía vergonzoso implorar con el llanto, como hacían otros, su salvación y, además, proponer para sí mismo una multa era reconocerse culpable y darles la razón.

Así que propuso lo que consideró que merecía: habiendo sido útil para la ciudad durante mucho tiempo y encontrándose en la miseria, lo justo era ,según él, que recibiese el honor de ser alimentado a expensas del estado, tal como establecía la ley para los benefactores de la ciudad. A continuación, también propuso pagar una mina de plata, y haciendo caso a los amigos que se encontraban allí con él, 30 .

El tribunal aceptó su propuesta y tuvo que decidir entre ella y la pena de muerte.

Obviamente, muchos del jurado consideraron de absoluta arrogancia, soberbia y desafío la propuesta de Sócrates, así que en la segunda votación, respecto a la primera, 80 jueces cambiaron de opinión y votaron a favor de su muerte.

(No ha llegado ninguna clepsidra antigua hasta nosotros. Sólo se conoce su funcionamiento por las descripciones de Vitrubio.)