domingo, 4 de febrero de 2007

ΑΠΟΛΟΓΙΑ ΣΩΚΡΑΤΟΥΣ 12. La sacerdotisa de Delfos



“Y la sacerdotisa de Delfos en su trípode , ¿no comunica también ella con la voz las respuestas del dios?



Leo en el libro de Edwin Rohde, Psique, de la editorial Fondo de Cultura Económica,que en tiempos muy remotos existía en Pito un oráculo de la diosa Gea en una roca con una hendidura por la que salían mareantes vapores de la tierra, y allí la diosa comunicaba directamente a los que acudían a consultarle, mientras dormían, los secretos que deseaban conocer. (incubación)

En este lugar posteriormente Apolo mató a la serpiente Pitón, espíritu de la diosa Gea, y estableció su oráculo, al que acudirían también muchos creyentes para consultar a la divinidad.

Según Rodhe, la práctica adivinatoria propiamente griega se llevaba a cabo mediante la interpretación de signos que se mostraban libremente o que el hombre hacía aparecer(mántica interpretativa o inductiva). De este tipo de adivinación era representante Apolo, y él era quien otorgaba a ciertos individuos la capacidad para , una vez adiestrados, interpretar a través de manifestaciones externas la voluntad de los dioses respecto al presente o el porvenir de los hombres. Aduce a esta teoría el testimonio de los poemas homéricos, donde sólo hay referencias a adivinos profesionales que interpretan fenómenos como el vuelo de las aves, el rumor del viento en las ramas de los árboles, palabras humanas pronunciadas de forma enigmática en un momento dado…,y a los santuarios oraculares como el de Delfos o el de Dodona.

Explica también que en un momento dado y durante un largo proceso, se produce una fusión del culto apolíneo, propiamente griego, y del culto dionisíaco, de origen tracio, extranjero, y ello provocó que algunas características propias del culto del dios venido de fuera como los excesos extáticos se incorporaran al culto del dios Apolo.

Ello explicaría que en Delfos, y en otros lugares aunque menos importantes, una profetisa en trance extático pudiera adivinar el porvenir (mántica por inspiración).

En Delfos,la profetisa era la Pitonisa , sacerdotisa virginal, que en un estado de trance extático provocado por los gases que emanaban de las grietas del suelo, así como por los efectos de otros excitantes (bebía de la Fuente del Entusiamo, y mascaba hojas de laurel), poseída por el dios y sentada en su trípode, transmitía las revelaciones que Apolo hacía. Porque era Apolo el que hablaba a través de ella, lo cual implicaba que se producía la presencia física del dios en el templo durante la emisión del oráculo.

Pero , luego, leo en el libro de E.R. Dodds, Los griegos y lo irracional,en Alianza Editorial que las prácticas cultuales de ambos dioses son tan diferentes que es improbable que el éxtasis apolíneo pueda derivarse del dionisíaco: la función apolínea del médium está dirigida a conocer el futuro o el presente oculto, y la experiencia dionisíaca persigue una curación mental y no conlleva el elemento adivinatorio; la condición de médium es un don de muy pocos, y la experiencia dionisíaca es colectiva, y además contagiosa; en los rituales dionisíacos son fundamentales el vino y la danza, que no intervienen para nada en el éxtasis apolíneo; por otra parte, en algunos lugares de culto muy antiguos dedicados a Apolo, se encerraba a la profetisa en el templo por la noche , con la idea de que se producía una unión mística con el dios.

Finalmente, al aceptar también la relación etimológica entre mantis y maínomai ( profecía y locura), concluye que, lejos de aceptar que la adivinación extática era desconocida en Grecia antes de la llegada de Dioniso, en Delfos, desde antiguo, Apolo actuaba a través de la Pitia entrando en su cuerpo y utilizando sus órganos vocales, y de ahí que las declaraciones délficas siempre se expresaran en primera persona.

No sabemos casi nada sobre el procedimiento para elegir a la Pitia, ni tampoco si al salir del trance recordaba lo que había dicho.

Sí que parece ser que en ocasiones el trance era presenciado por los sacerdotes que la asistían y por los consultantes.

Dodds asegura que el trance de la Pitia era inducido por autosugestión, precedido por unos actos rituales: se bañaba en la fuente Castalia, bebía de un manantial sagrado, establecía contacto con el dios mediante su árbol sagrado, el laurel, bien portando en su mano una rama, o masticando hojas,(como medio de provocar su epifanía), y finalmente se sentaba sobre el trípode.

Igualmente dice que ninguno de estos actos tenía efectos fisiológicos, ni siquiera las hojas masticadas; y excavaciones realizadas en el lugar confirman que no hubo ni vapores ni grietas.

Lo que sí admite Dodds es la autoridad y el prestigio que tuvo el santuario hasta la época romana: si acudían allí era porque creían absolutamente que el dios les iba ayudar en su penosa vida, inmersa en un sentimiento de inseguridad e ignorancia respecto a todo lo que les rodeaba y , cuando declinó su importancia, no fue porque los hombres se hubieran hecho más escépticos, sino porque recurrieron a otras formas de tranquilización religiosa.


Y leo en otra parte que eso de que Dioniso es un dios extranjero y viene de fuera y bla,bla,bla, no es así , así que seguiré leyendo!

1 comentario:

Isabel Romana dijo...

Muy interesante esta explicación sobre la Pitia. Andaba buscando información sobre el tema y me resulta muy útil. Acabo de emprender un viaje con la reina Dido y seguramente pasaré por Delfos... Saludos cordiales.