sábado, 8 de marzo de 2008

Fuentes para el estudio de las fiestas áticas

Dijo Pericles en su oración fúnebre, tal como nos ha transmitido Tucídides:

“Y además nos hemos procurado muchos recreos del espíritu, pues tenemos juegos y sacrificios anuales …”

Ciertamente los griegos disfrutaron de muchas fiestas repartidas por todo el calendario anual, y todas ellas estaban relacionadas con la veneración a sus dioses: todos los ritos y ceremonias que en ellas tuvieron lugar como las procesiones, ofrendas, competiciones y carreras, representaciones…tuvieron siempre una dimensión religiosa, un carácter sagrado, reforzado por el peso de la tradición y de las leyes no escritas, que contribuyó a fosilizar las ceremonias incluso cuando el desvanecimiento del sentimiento y la devoción las hizo incomprensibles.

No es extraño que existiera una regulación escrita sobre ceremonias y fiestas pues tenían muchas.

Ya el corpus legal de Solón en el s VI reservó un apartado para lo relacionado con las fiestas, del cual nos ha llegado muy poco.

En el siglo V un ateniense llamado Nicómaco preparó un nuevo código relativo a las ceremonias religiosas de la ciudad. A partir de las excavaciones del Ágora nos hacemos una idea del formato y contenido de dicho código: escrito en ambas caras de dos muros, en columnas y con dirección bustrofedóntica, incluía los días y nombres de los festivales, datos de los funcionarios responsables, sus honorarios, rasgos específicos de las víctimas ofrecidas y su coste…Por desgracia solo pequeños fragmentos del llamado Código de Nicómaco nos han llegado, con lo cual nos hacemos una idea de todo lo que se ha perdido.


En cuanto a las fuentes literarias, no ha sobrevivido ningún libro de la Antigüedad que versara exclusivamente sobre las fiestas, sin embargo, aunque se trate de más o menos breves alusiones, algunos géneros literarios resultan útiles para conocer aspectos de la religión ática: la historia, tragedia y comedia, la oratoria.

Durante la centuria 370-270 aC un grupo de escritores conocidos como los atidógrafos escribieron historias sobre Atenas, y dedicaron muchas páginas a los orígenes legendarios de las instituciones religiosas. Sin embargo, sus escritos eran tan técnicos y especializados que no interesaron para elaborar antologías y colecciones, de manera que sus obras se perdieron, salvo las citas y comentarios que nos han llegado a través de los redactores de diccionarios y enciclopedias de época tardo-romana y bizantina.

Estos lexicógrafos daban explicaciones de los términos oscuros de los rituales para los lectores que los encontraran en textos literarios. Para ello consultaban directa o indirectamente los escritores de los siglos IV y III, y se limitaban a explicar las palabras en cuestión. Su interés era puramente léxico y no profundizaron en el significado de las ceremonias que aquellos registraron, ni trataron de contextualizar sus entradas lexicográficas mediante explicaciones generales de una religión extinta.

Los eruditos modernos han recopilado y ordenado los fragmentos de los atidógrafos y han formado un corpus con los principales escritos antiguos sobre los orígenes de las fiestas áticas.


Por otra parte, durante la democracia, Atenas tuvo la costumbre de publicar las principales actividades de la ciudad inscribiendo los documentos oficiales en piezas de mármol. Las actividades de la religión de la ciudad fueron de las más importantes, y por ello inscripciones sobre ellas de ese período hay muchas, bien se trate de copias de legislación referente a los cultos, o bien registros de gastos en sacrificios y fiestas.


De entre las fuentes iconográficas, la cerámica ofrece un amplio repertorio de imágenes, sin embargo lo difícil en muchas ocasiones es asociarlas con los ritos concretos. Y no olvidemos la aportación de los frisos y otros elementos arquitectónicos de los templos, especialmente del Partenón, con representaciones figuradas de rituales sagrados .


Bibliografía:
-H.W.Parke, Festivals of the Athenians. London: Thames and Hudson, 1986.

Imágenes:
*Fragmento friso sur del Partenón. British Museum.
**Fragmento friso norte del Partenón. British Museum.



2 comentarios:

Puesto de mandos dijo...

Cuando hablas de fuentes literarias y haces referencia a que no ha sobrevivido ningún libro de la Antigüedad que versara sobre las fiestas. ¿Te refieres a libros del siglo V o a copias que fueron haciéndose posteriormente? ¿Existen libros de aquella época originales o son copias posteriores? Un artículo muy interesante. Un saludo: Carlos Benetó.

Virginia dijo...

Tus preguntas son cruciales, Carlos; nos ocuparían perfectamente una clase.
Se refieren a la cuestión de la transmisión textual.
Cuando hablamos de libros en la Antigüedad nos referimos a rollos de papiro hasta los primeros siglos de la era cristinana; luego, será el pergamino el material más utilizado.
Desde luego me refería a copias posteriores; los eruditos de la biblioteca de Alejandría fueron los primeros en dedicarse a eso de estudiar y seleccionar de entre diversas copias en circulación de una misma obra, la que consideraron más genuina y menos alterada para luego hacer una copia definitiva.Así lo hicieron con Homero y la tragedia. Les siguieron los estudiosos de Pérgamo, de Roma, los bizantinos...
Por suerte, fragmentos de papiros del siglo III han sobrevivido al paso del tiempo, pero claro son los menos.
Ya seguimos hablando.