lunes, 1 de octubre de 2012

Jenofonte en contexto. (II)

Precede

Tras el fracaso en el 413 a.C. de la expedición a Sicilia, la ciudad de Atenas vivió una serie compleja de acontecimientos que culminaron en el 404 a.C. con el fin de la guerra y la rendición definitiva de los atenienses: se instauró un gobierno oligárquico de 400 miembros elegidos de entre las filas de los simpatizantes de la oligarquía, al poco tiempo se restauró la democracia, hubo destierros en ambos períodos, importantes victorias (Cícico, Bizancio, Arginusas...), pero también derrotas decisivas en el Helesponto (Egospótamos), defecciones de aliados apoyados por Esparta (Rodas...), falta de recursos económicos para mantener la flota y, finalmente, el asedio total de la ciudad por tierra y mar.

La caída definitiva de Atenas se producía cuando Jenofonte tenía 26 años: Atenas había perdido su imperio, su flota, sus murallas, parte de su población, su régimen político democrático y, consecuentemente, su libertad.
Se restauró la oligarquía con un gobierno de Treinta Tiranos que llevó a cabo confiscaciones, destierros y asesinatos; a continuación tuvo lugar una guerra civil entre oligarcas y partidarios de la democracia que concluyó con una amnistía general y el restablecimiento completo del régimen democrático en el 403 a.C.

No tenemos datos de la participación activa de Jenofonte en los acontecimientos de los últimos años de la Guerra del Peloponeso, aunque es bien probable que interviniera como miembro del cuerpo de caballería y, bien por motivos políticos (formó parte de la clase de los caballeros, que apoyó el gobierno oligárquico de los Treinta), o bien por causas económicas (la guerra afectó también a las familias ricas), decidió en el 401 a.C. marcharse de su ciudad y alistarse como mercenario en el ejército persa de Ciro el Joven, quien pretendía derrocar del trono a su hermano Artajerjes II.

En Atenas, en esos últimos años del siglo V a.C., antes de partir como mercenario, es probable que Jenofonte frecuentara los círculos sofísticos y, aunque no todos los estudiosos le atribuyen la categoría de discípulo de Sócrates, de seguro tuvo algún tipo de relación con el maestro, pues él mismo en su Anábasis nos cuenta que le pidió consejo acerca de su participación en la campaña militar de Ciro, y parece que hay acuerdo en el hecho de que en sus obras filosóficas, en las que Sócrates aparece como protagonista, hay una combinación de información procedente de otros discípulos y de recuerdos personales.

Con el cambio de siglo comienza para Jenofonte una larga y nueva etapa en su vida que se desarrolló fuera de la región del Ática. Participó en varias campañas militares: ya hemos dicho que fue miembro destacado en la expedición mercenaria en apoyo de Ciro el Joven. Tras la batalla de Cunaxa, la muerte de Ciro y el regreso junto con los demás mercenarios griegos a través del territorio persa, Jenofonte decidió unirse al ejército del rey espartano Agesilao, quien había asumido el mando de las actividades de las tropas espartanas en Asia Menor. Esto se producía en el 399 a.C., año en que tuvo lugar en Atenas el juicio y muerte de Sócrates.
Pocos años después, en el 394 a.C., regresó a Grecia para participar a las órdenes de Agesilao en la batalla de Coronea, en Beocia, luchando contra la coalición formada por antiguos aliados de Esparta y Atenas. Esta traición a su patria justifica que fuera desterrado de la ciudad. A cambio, unos años después, por el 386 a.C., los espartanos lo recompensaron con una finca en una pequeña aldea cerca de Olimpia, Escilunte, donde se retiró a vivir durante unos años con su familia. En este período de calma y tranquilidad familiar parece que escribió gran parte de su obra.

A finales del primer cuarto del siglo IV a.C., con la democracia restaurada desde la caída del gobierno de los Treinta, Atenas pareció recuperar cierto brillo del esplendor pasado: se reconstruyeron los muros, se creó una nueva flota y se avino con otras ciudades para crear una Liga dirigida contra la intrigas espartanas, eso sí, evitando caer en los errores de la anterior Liga Marítima.
Por estos años la ciudad de Tebas iba consolidándose como nueva fuerza emergente y en  el 371 a.C. su victoria en la batalla de Leuctra puso de manifiesto su superioridad frente a Esparta.
Esta derrota espartana obligó a Jenofonte a trasladar su residencia a Corinto donde vivió hasta su muerte en el 354 a.C. No está probado que volviera a Atenas, a pesar de que parece ser que en el 462 a.C. fue revocado el decreto de su exilio, con motivo de la alianza entre Esparta y Atenas para luchar en Mantinea frente a los tebanos. Se sabe que en esta guerra lucharon sus dos hijos en la caballería ateniense, y uno de ellos murió en el arduo combate.


Nota: las fuentes principales que nos proporcionan los datos que poseemos sobre la vida de Jenofonte son sus propias obras y el libro segundo de Las Vidas de los Filósofos de Diógenes Laercio.

Imagen: propia.