lunes, 26 de febrero de 2007

SOCRATES Y LOS SOFISTAS

A través de los Diálogos de Platón, vemos a Sócrates conversando en diversas ocasiones con los sofistas, con quienes coincidía en reuniones organizadas en las casas de ciudadanos ricos de Atenas, como la de Calias o Calicles, invitado también él a participar de la reunión . Y de seguro que, en los lugares públicos donde aquellos pronunciaron charlas diversas de “autopromoción”, o discursos en calidad de representantes de otras ciudades, les escuchó ,atento seguidor de los asuntos de su ciudad, por lo que conocía muy bien a estos profesionales de la enseñanza contemporáneos suyos.

De ahí que con un aire de confianza hable con ellos , les persuada para que le aclaren dudas , y les presente amigos que quieren seguirles como discípulos, si ellos aceptan , como el caso del joven Hipócrates en el diálogo Protágoras.

En este diálogo Sócrates recuerda a su amigo Hipócrates, ansioso por ser discípulo del sofista , pero de quien apenas sabe nada, que es necesario en primer lugar averiguar en qué es experto y qué va a aprender del hombre a quien quiere confiarse, pues va a exponer a un grave peligro su alma. De ahí que Sócrates, ante la ignorancia del amigo, le explique que el sofista “viene a ser un traficante o un tendero de las mercancías de que se nutre el alma”, y el alma “se alimenta de enseñanzas, de modo que, amigo, cuidemos que no nos engañe el sofista con sus elogios de lo que vende, como el traficante y el tendero con respecto al alimento del cuerpo. Pues también ellos saben, de las mercancías que traen ellos mismos , lo que es bueno o nocivo para el cuerpo, pero las alaban al venderlas…Así, también, los que introducen sus enseñanzas por las ciudades para venderlas al por mayor o al por menor a quien lo desee, elogian todo lo que venden; y seguramente algunos también desconocerán, de lo que venden, lo que es bueno o nocivo para el alma…;si tú eres conocedor de lo que es bueno o nocivo de esas mercancías, puedes comprar sin riesgo las enseñanzas de Protágoras y las de cualquier otro. Pero si no, ten cuidado…”

En fin, siendo tan importante como es para él la educación de los hombres, Sócrates pone en alerta a su amigo para que sea precavido y no entregue su alma para ser formada a cualquiera , por muy conocido que sea.

En diversos diálogos observamos un sentimiento de admiración por parte de Sócrates hacia los sofistas, por su sapiencia, su celebridad y su actividad pública, pero no sin un tono irónico, de manera que contrasta la humildad de éste con la vanidad de aquellos:

En Hipias Menor ,364a y sig., leemos: “Es natural, Sócrates, que tenga esta confianza. En efecto, desde que he empezado a concurrir a Olímpia, nunca he encontrado a nadie superior a mi en nada.” Y replica Sócrates: “ Dices bien Hipias. Tu fama es una ofrenda de sabiduría para la ciudad de los eleos y para tus padres… ¡Vaya Hipias! ¿Podrías, por favor, no reírte de mí, si comprendo con dificultad lo que dices y te pregunto repetidamente?”

En Hipias Mayor, 281c, leemos: “Esto es ser de verdad un hombres sabio y perfecto, Hipias. Lo digo porque tú eres capaz de recibir privadamente mucho dinero de los jóvenes y de hacerles un beneficio mayor del que tu recibes, y también porque eres capaz, públicamente, de prestar servicios a tu ciudad, como debe hacer un hombre que está dispuesto a no ser tenido en menos, sino a alcanzar buena opinión entre la mayoría”.

En 286d dice Sócrates: “…y me prometí que, tan pronto como encontrara a alguno de vosotros, los que sois sabios, le escucharía, aprendería y me ejercitaría, e iría de nuevo al que me había hecho la pregunta para volver a empezar la discusión”.

Y en 291a Hipias dice: “…yo no dialogaría con un hombre que hace ese tipo de preguntas”, a lo que responde Sócrates: “Haces bien, amigo. No sería adecuado para ti contaminarte con tales palabras, un hombre como tú tan bien vestido, que usa un calzado tan bello y que tiene buena reputación entre los griegos por su sabiduría. En cambio para mí no existe dificultad en mezclarme con este hombre. Así pues, instrúyeme previamente…”

En Gorgias, dice Calicles respecto del sofista que tiene hospedado en su casa: “lo mejor será interrogarle, porque este tema es uno de los que acaba de tratar con nosotros. Decía hace un momento a todos los allí presentes que le interrogaran acerca de la materia que les placiera, alardeando de poder contestar a todas….” Y dice el propio Gorgias: “…si Querefón; así lo he declarado hace un momento, y añado que desde hace muchos años nadie me ha hecho una pregunta que me fuera desconocida”.


(Las citas están sacadas de la edición de Los Diálogos de Platón de la Bilioteca Cásica Gredos, salvo la de Gorgias , de Espasa-Calpe)