sábado, 13 de noviembre de 2010
Introducción a la terminología médica y del cuerpo humano.
jueves, 19 de noviembre de 2009
Vocabulario y Mitología.

Imagen creada mediante: http://www.wordle.net/.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Traduciendo a...Platón
Plato, Platonis Opera, ed. John Burnet. Oxford University Press. 1903.
La propuesta etimológica que ofrece Platón para el término PLUTÓN es acorde con los postulados de la Etimología y Lingüística modernas. El nombre connota la riqueza procedente del interior de la tierra que, según las creencias religiosas antiguas, el dios proporciona.
Para el término HADES, Platón conecta su interpretación etimológica con el conjunto de su teoría del conocimiento.
Las almas van a la morada de Hades y allí el dios consigue retenerlas en su mundo por ser un sofista y un filósofo. Es un dios que sabe. Es un sofista porque sabe cautivarlas con sus palabras, y filósofo porque convive con las almas cuando se han desprendido del cuerpo y, por tanto, se encuentran en un estado de pureza tal que sólo ansían la virtud , y la encuentran allí en su mundo oyendo todo lo bueno y hermoso que
Hades sabe y les cuenta.
Ya comenté en otra parte que no hay unanimidad por parte de los lingüistas en cuanto a la etimología de esta palabra, aunque la alfa privativa del inicio parece segura, con lo que se desmonta esta interpretación de Platón, por otra parte, acorde con su teoría “psicológica”.
Imagen: web
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Traduciendo a.... Hades y el mundo subterráneo.
Hades y el mundo que habita, el mundo subterráneo, ese otro mundo con leyes propias, con su particular geografía, poblado por divinidades y seres mitológicos diversos; el otro mundo de los mortales.
Todo esto me apetece descubrir, leer sobre ello, traducirlo. (como pueda!).
Sobre la Etimología
Ἅιδης , ου: en ático; Ἀΐδης , εω: en jónico; Ἀΐδας, αο: en dórico.
Existen numerosas hipótesis inciertas sobre la etimología del nombre del dios Hades, según P.Chantraine en su Diccionario Etimológico de la Lengua Griega.
No obstante, se puede asociar el nombre propio con el adjetivo ἀΐδηλος que aparece en Homero con tres acepciones diferentes:
1-“odioso”: de donde deriva la significación de “del que no se puede soportar la vista”. Aparece aplicado este adjetivo a Atenea, Ares y a los pretendientes de Penélope.
2- “el que hace desaparecer”, “que destruye”: con pleno sentido aplicado al fuego.
3-“secreto”, “oscuro”.
Estas tres acepciones están atestiguadas en la poesía posterior.
Concretamente, en Sófocles, Ayax, 607, aparece como epíteto de Hades.
La acepción inicial parece ser la de “a la vista insoportable”, pero en algunos contextos el término se ha entendido como “el que hace desaparecer”, “el destructor”.
Todo esto autoriza a entender el término desde el punto de vista morfológico de la siguiente manera:
ἀ- privativa + ἰδεῖν + el sufijo -αλος , -ηλος .
Parece, pues, que el término Hades, puede asociarse a la idea de invisibilidad, bien porque mejor no verlo, por lo terrible u odioso que resulta, o bien porque está asociado a la invisibilidad de los mortales una vez están muertos.
Por otro lado, el nombre propio Πλούτων, ωνος , relacionado claramente con el sustantivo πλοῦτος, riqueza, abundancia de bienes, es otro nombre divino de la mitología griega.
Plutón, dios subterráneo, el rico, estaba ligado al culto de Koré y Deméter, como dispensador de los productos de la tierra, hasta que se confundió con el dios Hades a partir de la tragedia.
En Homero el término no aparece para referirse a Hades, todavía las dos divinidades están completamente separadas.
En Hesíodo aparece Πλοῦτων, la personificación divina de la riqueza, como descendiente de Deméter.
Atestiguada la raíz en otras lenguas indoeuropeas, se remonta pues a una forma
*πλε (F)ω + το con el sentido de “flotar”, y de ahí “extenderse”, “inundar”.
Ambos términos, Hades y Plutón, designan a partir de la tragedia el dios del mundo subterráneo con connotaciones que pertenecen a dos campos semánticos diferentes, debido a la procedencia etimológica diferente de las dos palabras:
-“el odioso”, “que es insoportable a la vista”; mejor no verlo, o que no se deje ver; “el invisible”. Que esté siempre lejos, tanto de los inmortales como de los mortales.
-“el rico”, “el dispensador de bienes”, “el de los bienes que emanan de la tierra”, por su asociación con otras divinidades ligadas a ella.
Las connotaciones positivas de esta acepción sirven para compensar lo terrible de la otra, de ahí que se utilizara el término como eufemismo, como sustituto del otro, que mejor ni nombrar.


