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martes, 10 de septiembre de 2019

Com i quan van arribar els grecs a la Península Ibèrica?



Benvinguts i benvingudes a l'any escolar 2019-20.


En aquest vídeo podem aprendre sobre l'arribada dels grecs a territori peninsular.



domingo, 11 de septiembre de 2016

La Guerra del Peloponeso

Retomamos en Griego II la gramática griega allá donde la dejamos en Junio, revisando aspectos conocidos y dispuestos a aprender los nuevos, que irán saliendo al hilo del texto de traducción, fragmentos escogidos del libro II de Las Helénicas de Jenofonte.


A modo de introducción, dejo aquí estos vídeos que ayudan a entender las causas y hechos principales de la Guerra del Peloponeso, que enfrentó a espartanos y atenienses, junto con sus respectivos aliados, desde el año 431 a.C. hasta el 404 a.C.








lunes, 1 de octubre de 2012

Jenofonte en contexto. (II)

Precede

Tras el fracaso en el 413 a.C. de la expedición a Sicilia, la ciudad de Atenas vivió una serie compleja de acontecimientos que culminaron en el 404 a.C. con el fin de la guerra y la rendición definitiva de los atenienses: se instauró un gobierno oligárquico de 400 miembros elegidos de entre las filas de los simpatizantes de la oligarquía, al poco tiempo se restauró la democracia, hubo destierros en ambos períodos, importantes victorias (Cícico, Bizancio, Arginusas...), pero también derrotas decisivas en el Helesponto (Egospótamos), defecciones de aliados apoyados por Esparta (Rodas...), falta de recursos económicos para mantener la flota y, finalmente, el asedio total de la ciudad por tierra y mar.

La caída definitiva de Atenas se producía cuando Jenofonte tenía 26 años: Atenas había perdido su imperio, su flota, sus murallas, parte de su población, su régimen político democrático y, consecuentemente, su libertad.
Se restauró la oligarquía con un gobierno de Treinta Tiranos que llevó a cabo confiscaciones, destierros y asesinatos; a continuación tuvo lugar una guerra civil entre oligarcas y partidarios de la democracia que concluyó con una amnistía general y el restablecimiento completo del régimen democrático en el 403 a.C.

No tenemos datos de la participación activa de Jenofonte en los acontecimientos de los últimos años de la Guerra del Peloponeso, aunque es bien probable que interviniera como miembro del cuerpo de caballería y, bien por motivos políticos (formó parte de la clase de los caballeros, que apoyó el gobierno oligárquico de los Treinta), o bien por causas económicas (la guerra afectó también a las familias ricas), decidió en el 401 a.C. marcharse de su ciudad y alistarse como mercenario en el ejército persa de Ciro el Joven, quien pretendía derrocar del trono a su hermano Artajerjes II.

En Atenas, en esos últimos años del siglo V a.C., antes de partir como mercenario, es probable que Jenofonte frecuentara los círculos sofísticos y, aunque no todos los estudiosos le atribuyen la categoría de discípulo de Sócrates, de seguro tuvo algún tipo de relación con el maestro, pues él mismo en su Anábasis nos cuenta que le pidió consejo acerca de su participación en la campaña militar de Ciro, y parece que hay acuerdo en el hecho de que en sus obras filosóficas, en las que Sócrates aparece como protagonista, hay una combinación de información procedente de otros discípulos y de recuerdos personales.

Con el cambio de siglo comienza para Jenofonte una larga y nueva etapa en su vida que se desarrolló fuera de la región del Ática. Participó en varias campañas militares: ya hemos dicho que fue miembro destacado en la expedición mercenaria en apoyo de Ciro el Joven. Tras la batalla de Cunaxa, la muerte de Ciro y el regreso junto con los demás mercenarios griegos a través del territorio persa, Jenofonte decidió unirse al ejército del rey espartano Agesilao, quien había asumido el mando de las actividades de las tropas espartanas en Asia Menor. Esto se producía en el 399 a.C., año en que tuvo lugar en Atenas el juicio y muerte de Sócrates.
Pocos años después, en el 394 a.C., regresó a Grecia para participar a las órdenes de Agesilao en la batalla de Coronea, en Beocia, luchando contra la coalición formada por antiguos aliados de Esparta y Atenas. Esta traición a su patria justifica que fuera desterrado de la ciudad. A cambio, unos años después, por el 386 a.C., los espartanos lo recompensaron con una finca en una pequeña aldea cerca de Olimpia, Escilunte, donde se retiró a vivir durante unos años con su familia. En este período de calma y tranquilidad familiar parece que escribió gran parte de su obra.

A finales del primer cuarto del siglo IV a.C., con la democracia restaurada desde la caída del gobierno de los Treinta, Atenas pareció recuperar cierto brillo del esplendor pasado: se reconstruyeron los muros, se creó una nueva flota y se avino con otras ciudades para crear una Liga dirigida contra la intrigas espartanas, eso sí, evitando caer en los errores de la anterior Liga Marítima.
Por estos años la ciudad de Tebas iba consolidándose como nueva fuerza emergente y en  el 371 a.C. su victoria en la batalla de Leuctra puso de manifiesto su superioridad frente a Esparta.
Esta derrota espartana obligó a Jenofonte a trasladar su residencia a Corinto donde vivió hasta su muerte en el 354 a.C. No está probado que volviera a Atenas, a pesar de que parece ser que en el 462 a.C. fue revocado el decreto de su exilio, con motivo de la alianza entre Esparta y Atenas para luchar en Mantinea frente a los tebanos. Se sabe que en esta guerra lucharon sus dos hijos en la caballería ateniense, y uno de ellos murió en el arduo combate.


Nota: las fuentes principales que nos proporcionan los datos que poseemos sobre la vida de Jenofonte son sus propias obras y el libro segundo de Las Vidas de los Filósofos de Diógenes Laercio.

Imagen: propia.

Jenofonte en contexto. (I)

Si nos atrevemos a  hacer una reconstrucción de la vida de Jenofonte a partir de los pocos datos biográficos de que disponemos, y teniendo en cuenta el contexto socio-político que le tocó vivir, a caballo entre el siglo V y el IV a.C., nos encontramos con un hombre de mundo, aventurero, curioso y ávido de nuevas experiencias y amistades, experto jinete, soldado valiente y prolífico escritor. También un desleal a su patria, aunque consecuente con su ideario político.

Nació en el demo de Erquia, de la tribu Egeida, en el interior de la región del  Ática, en el 430 a.C., en un momento histórico nada propicio para la vida de un bebé: acababa de estallar un año antes la Guerra del Peloponeso que enfrentó a Atenas y Esparta, junto con sus respectivos aliados, durante muchos años.

Durante su infancia, sufriría en el seno de su familia el miedo y las evacuaciones forzosas, desde las zonas rurales a Atenas, por las continuas expediciones que los peloponesios  realizaban sobre la región del Ática.  Estas incursiones supusieron la devastación del territorio, con la inevitable pérdida de cosechas y rentas procedentes del campo, y el hacinamiento por temporadas de los habitantes de toda la región del Ática en la ciudad de Atenas, con los consecuentes problemas de higiene y abastecimiento de víveres.
Precisamente en el mismo año de su nacimiento se vivió en la ciudad una peste horrorosa, que causó muchas muertes, incluyendo la del propio Pericles, el hombre que durante 30 años había dirigido la política de la ciudad y la había llevado a la cima de su expansión territorial, económica y cultural. 

Muerto Pericles, hasta el 421 a. C., año en que se firmó la Paz de Nicias entre las dos grandes potencias, la ciudad fue testigo de las desavenencias internas del partido democrático y de la aparición de  demagogos ávidos de poder.
Para Atenas, los acontecimientos bélicos se desarrollaron de manera que se produjeron éxitos importantes (Platea, Pilos...) , pero también defecciones de algunos aliados, algunas  derrotas (Delio, Anfípolis...) y, desde luego, la devastación del territorio del Ática.
Tras unos años más o menos tranquilos para la ciudad, en el 415 a. C., se aprobó en asamblea la puesta en marcha de una gran expedición a Sicilia, cuya causa profunda respondía a las ambiciones expansionistas en occidente de los miembros más radicales del partido democrático. El esfuerzo de la ciudad en reclutamiento de soldados fue enorme, por tanto el fracaso de la expedición dos años más tarde supuso un golpe irreparable en la sociedad ateniense.

Coincidiendo con todos estos acontecimientos, y dado que perteneció a una familia acaudalada, la infancia y primeros años de juventud de Jenofonte estarían ocupados en su formación: aprendería primero a leer y escribir y acto seguido recitaría de memoria fragmentos de los poetas. Esta formación sería completada con nociones básicas de aritmética.
Aproximadamente a partir de los doce años empezaría su formación física y se ejercitaría en flexibilidad y fuerza física como preparación para la posterior actividad militar, dedicando gran parte de su tiempo a practicar el deporte de la equitación, su gran pasión a lo largo de toda su vida.
Esta formación física se compaginaría con una educación intelectual complementaria  hasta llegar a la edad de los 18 años, momento en que comenzaría la efebía, o instrucción militar de dos años, indispensable para la incorporación de cualquier joven en el ejército de la ciudad y para convertirse en ciudadano. No es seguro si ya en la fase de formación militar los efebos se especializaban en infantería o caballería, pero lo cierto es que Jenofonte resultó ser un jinete muy experimentado.

Sigue

Nota: las fuentes principales que nos proporcionan los datos que poseemos sobre la vida de Jenofonte son sus propias obras y el libro segundo de Las Vidas de los Filósofos de Diógenes Laercio.

Imagen: Sócrates y Jenofonte. Fragmento de La Escuela de Atenas. Rafael. Estancia de la Signatura. Palacios Vaticanos.


jueves, 15 de septiembre de 2011

Jenofonte

Empezamos este nuevo curso con una novedad muy importante en cuanto al texto de traducción para 2º de Bachillerato. Este año nuestro autor va a ser Jenofonte.

A modo de introducción podríamos volver a este post de hace ya cierto tiempo en el que, para practicar nuestro inglés, yo escribí y otros alumnos leyeron algunas notas sobre este autor, cuando traducíamos su Apología de Sócrates.

Sin embargo, hecho esto, me propongo añadir algunas consideraciones más de carácter general, o no tanto, que nos ayuden a conocer mejor al personaje que nos va a acompañar a lo largo de todo el curso, tanto en lo que a cuestiones biográficas se refiere, como de obra y estilo.
Asimismo, iremos tratando de manera particular aquellos aspectos que aparezcan en los textos que nos resulten merecedores de una explicación más amplia.

Así que, ¡manos a la obra y bienvenidos a Griego II en el nuevo curso escolar 2011-12!

A partir de la lectura de varios libros que versan sobre la Historiografía griega y, en particular sobre Jenofonte, he podido extraer una conclusión que puede servirnos para empezar.
Jenofonte fue un escritor en prosa que mereció ya entre los antiguos el honor de ser considerado uno de los historiadores más importantes del mundo griego, y un modelo a seguir por los escritores en prosa posteriores a él. Así, como miembro de la famosa “tríada” de historiadores de época clásica - Heródoto, Tucídides y Jenofonte- ha llegado hasta nuestros días. Lo avalan la extensión y variedad de su obra, que ha sobrevivido al paso del tiempo en su totalidad, suerte que no han tenido otros muchos autores.
Sin embargo, desde el siglo XIX, no han faltado, de entre los especialistas en filología clásica, quienes no han querido reconocerle los méritos que sí vieron los antiguos y, al compararlo con Tucídides, por su producción historiográfica,  le han atribuído defectos como la falta de rigor en las fuentes de información o en la búsqueda de la verdad, o la ausencia de análisis de las causas que provocan los hechos. Y cuando lo han comparado con Platón, por sus obras de carácter filosófico, aquellas que están inspiradas en la figura de Sócrates, también lo han visto como un escritor de segundo orden.
De igual modo, también se han levantado otras muchas voces que han defendido su talento literario y, sin confrontarlo con otros escritores,  han incidido más en sus virtudes:

- de entrada, constituye una fuente fundamental para el conocimiento de los últimos años del siglo V y casi toda la primera mitad del siglo IV, y el más importante testimonio del género historiográfico en ese último siglo.
- el carácter heterogéneo de su obra: su iniciativa de distribuir en géneros literarios distintos -biografía, autobiografía, tratados técnicos, memorias, historia, tratados políticos , obras didácticas, diálogos...- todo un material recabado a partir de su propia experiencia o del conocimiento de personas que fueron testimonio directo de los hechos referidos.
- su inclinación por el retrato moral de los personajes en los fragmentos discursivos, así como el mismo protagonismo de ciertos personajes en algunas de sus obras, que anuncia el individualismo de la época helenística.
- su capacidad literaria para destacar el dramatismo en determinados pasajes.
- la moderada influencia en su obra de la retórica, género omnipresente en el siglo IV., y
- la claridad y sencillez de su lenguaje.

 ¡Tendremos tiempo de comprobar todo esto y descubrir algunas cosas más a lo largo del presente curso!