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lunes, 12 de mayo de 2008

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 47-50.El Epílogo. (Y punto final)


Siguiendo a Aristóteles en su Retórica, Libro III, cap. XIX 1419 b, “el epílogo consta de cuatro componentes:

a)-disponer favorablemente al oyente hacia nuestra propia postura y mal hacia la del contrario

b)-amplificar o atenuar

c)-producir determinadas emociones en el oyente y

d)-refrescar su memoria”.

El Discurso I de Lisias acaba con un epílogo de cuatro parágrafos (47-50) contribuyendo a la estructura totalmente equilibrada del texto, casi perfecta, en cuanto al número de parágrafos de que consta cada una de las cuatro partes del discurso:

Exordio: 1-5

Narración: 6-26

Argumentación: 27-46

Epílogo: 47-50


El epílogo del texto que estudiamos nos sirve de ejemplo para demostrar el cumplimiento de la afirmación de Aristótles en su tratado:

-En (47) Eufileto asocia su causa a la de todo el estado: la decisión que finalmente se tome no repercutirá solamente en él, sino que afectará a toda la ciudad, con lo cual la pretendida amplificación es tal que incita a los jueces a realizar una abstracción o generalización, a olvidarse del caso particular y pensar en el bien colectivo, cosa que le favorece.

La referencia al interés público es una constante tanto en epílogos como en prólogos, y en el presente discurso se ha cumplido.

-En (48) recurre incluso a una propuesta que no carece de ironía: ¿quién va a querer que se aprueben leyes que castiguen a quienes defienden a sus mujeres?.

Es una manera llevada al extremo de intentar convencer de lo ilógico de defender la postura contraria a la suya.

Es una manera de atraerse hacia su causa la voluntad del jurado, por pura lógica.

No ha recurrido Lisias aquí al uso de peticiones formularias de votación, muy frecuentes en los epílogos de sus discursos, bien en sentido favorable hacia su cliente, o bien pidiendo abiertamente una absolución, o bien pidiendo un voto en justicia.

Es más contundente al presentar el problema como una disyuntiva mediante la cual reta a los jueces: o votan de acuerdo con las leyes o se están cargando todo el cuerpo legal en que se apoya la ciudad y, por tanto, deben ellos establecer otras nuevas. Deja en sus manos una responsabilidad muy grande: ni más ni menos que la preservación de las leyes soberanas sobre las que se ha cimentado la ciudad.

-En (49), aludiendo a lo más justo, recuerda a los jueces una vez más el contenido de la ley sobre adulterio que tanto le favorece según su particular interpretación.

-En (50), en el último parágrafo del texto, descarga toda la emoción y patetismo que ha sabido contener durante todo el discurso: de una manera solemne por la brevedad de la frase, suscita la compasión intentando causar pena con su desgracia, ni más ni menos que por actuar de acuerdo con las leyes.

Con esta última frase resume extraordinariamente el contenido de todo el discurso, es una manera de recordar a los jueces muy brevemente todo lo que les ha contado antes.

Los jueces oirán al final de la intervención la frase que él ha procurado que tuvieran en sus mentes en todo momento:

“ὅτι τοῖς τῆς πόλεως νόμοις ἐπιθόμην.” “porque obedecí las leyes de la ciudad.”,

que es lo único que puede salvarlo.

Desgraciadamente, no sabemos el resultado de la votación de los jueces en este proceso y nos quedamos sin saber qué le ocurrió a nuestro querido Eufileto, pero nos podemos contentar pensando que fue ésta, según todos los especialistas en oratoria griega, la ocasión para que Lisias compusiera uno de sus mejores discursos, y la oportunidad, a mi parecer, de que hayamos estado durante todo el curso escolar 2007-2008 indagando en algunos de los aspectos característicos de la sociedad griega, muy en particular de la ateniense, al hilo del discurso y de los vaivenes de nuestros amigos ERATÓSTENES Y EUFILETO.

(Para quienes estén interesados prepararé un box con todo el material que he utilizado para el estudio de este discurso.)

Ahora, alumnos, compañeros y amigos, cumplida la tarea, Atalanta se despide por una temporada: se dedicará a profundizar en los nuevos recursos aprendidos en el curso virtual del Cefire; al PALE, que había dejado un poco de lado; a visitar a su amiga Filis, que de seguro tendrá muchas cosas que contarle; a preparar material para el próximo año; a preparar sus viajes del verano y llenar otra vez la cartera de experiencias y buenos recuerdos; y, sobre todo, a leeros más a vosotros.

¡Gracias por estar ahí!

¡Un abrazo!

Fuentes:
-Aristóteles, Retórica. Trad. de Alberto Bernabé. Madrid: alianza Editorial, 2007


Os dejo este video de uno de mis cantautores preferidos; no tiene nada que ver con la Cultura Clásica, (¿o sí?); es igual, su música también me hace sentir muy bien .




viernes, 9 de mayo de 2008

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 36.Fórmulas retóricas de súplica II.

Peticiones de súplica en Lisias.

En el corpus lisíaco que se ha conservado encontramos una enorme variedad de fórmulas de súplica así como de peticiones directas, tanto en el epílogo como en la zona central del discurso.

Frente a otros oradores, el rasgo más característico de Lisias con relación al uso de estas fórmulas, es la preferencia por el núcleo verbal ἀξιόω, de carácter más arcaico. Además, inauguró la tendencia a usar núcleos complejos en el epílogo.


En el Discurso I de Lisias podemos destacar lo siguiente:

1- “Περὶ πολλοῦ ἂν ποιησαίμην, ὦ ἂνδρες, τὸ τοιούτους ὑμᾶς ἐμοὶ δικαστὰς περὶ τούτου τοῦ πράγματος γενέσθαι…”

“εἰ τὴν αὐτὴν γνώμην περὶ τὼν ἄλλων ἔχοιτε, ἥνπερ περὶ ὑμῶν αὐτῶν…”

Son giros sintácticos con construcción comparativa en lugar de una fórmula de súplica o petición directa.

36- οἷς ὑμᾶς ἀξιῶ τὴν αὐτὴν γνώμην ἔχειν·

Es una fórmula de petición de tener
el mismo criterio que las leyes. Está muy relacionada con la petición de votar según las leyes.
En el juramento heliástico se decía: “ψηφιοῦμαι κατὰ τοὺς νόμους καὶ τὰ ψηφίσματα τοῦ δήμου τοῦ Ἀθηναίων”

37-“Σκέψασθε δέ, ὦ ἄνδρες.”

39- “σκέψασθε δὲ ὅτι…”

40-“καίτοι πρῶτον μέν, ὦ ἄνδρες, ἐνθυμήθητε…”

43-“σκέψασθε δὲ παρ᾽ ὑμῖν αὐτοῖς οὕτως…”

Todas ellas son peticiones directas de atención en imperativo.

48-“εἰ δὲ μή, πολύ κάλλιον τοὺς μὲν κειμένους νόμους ἐξαλεῖψαι, ἑτέρους δὲ θεῖναι…”

No hay fórmula ni petición directa, pero con un giro sintáctico diferente pide a los jueces cambiar las leyes existentes.




Bibliografía:

- FranciscoCortés Gabaudán, Fórmulas retóricas de la oratoria judicial ática. Ediciones Universidad de Salamanca, 1986

Imagen:

*Vaso Portland, s I aC. British Museum.

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 36.Fórmulas retóricas de súplica I.

Siguiendo a Francisco Cortés Gabaudán en su libro Fórmulas retóricas de la oratoria judicial ática, las fórmulas de súplica son expresiones formales de carácter repetitivo cuya función es expresar una súplica a los jueces; aparecen sobre todo en proemios y epílogos, aunque también pueden aparecer en la zona media del discurso.

Sus elementos constitutivos son:

-núcleo: verbo de súplica en 1ª persona.

La súplica está puesta en boca del que pronuncia el discurso. Los verbos más frecuentes son δέομαι, ἀντιβολέω,ἱκετεύω, αἰτέομαι, παρακαλέω, ἀξιόω…

-persona suplicada: siempre son los jueces.

La forma habitual de la expresión del complemento de la persona suplicada es ὑμῶν, ὑμᾶς, referido a los jueces, y a continuación aparece muy frecuentemente ὦ ἄνδρες δικασταί.

El complemento de la persona suplicada no es imprescindible, pues el contexto indica claramente a quién va dirigida la petición.

-petición: normalmente se trata de una oración de infinitivo que depende del núcleo. Puede haber más de una petición.

También podemos encontrar una oración condicional o una oración de participio concertada con el sujeto del infinitivo, los jueces.

Junto a esta estructura formular de construcción hipotáctica para expresar una súplica a los jueces, también existen expresiones alternativas, pero ya no son de carácter formular, por más que funcionalmente y en su contenido sean equivalentes:

-peticiones en construcción paratáctica.

-súplicas sin núcleo, reducidas a la petición exclusivamente, por lo que se les llama “peticiones directas”: imperativo con sujeto los jueces, subjuntivo prohibitivo, giros en infinitivo, giros con optativo potencial, adjetivos verbales en –τέος.

Parece ser que la súplica a los jueces fue un recurso retórico muy frecuente tanto en la oratoria griega como en la latina, pero su tratamiento o estudio retórico fue bastante escaso a excepción del texto Rhetorica ad Alexandrum, cuya autoría y fecha de composición todavía es hoy motivo de debate (si anterior o posterior a la retórica de Aristóteles).

La reiteración de las súplicas añadía un elemento patético al discurso del que gustaron, parece ser, más los oradores latinos que los griegos, al menos formalmente. Sin embargo, éstos últimos no dudaron en recurrir a otros procedimientos para conseguir la compasión de los jueces.

Su uso, como ya hemos dicho, predomina en los proemios y en los epílogos, pero también se encuentran en el interior de un discurso, como veremos en el texto de Lisias.


A continuación indico algunos tipos de súplicas formularias:


1-petición de escucha: lógica en el proemio.

Ejemplo: μετ᾽ εὐνοίας ἀκούειν. Es una súplica general de buena voluntad.
En el juramento heliástico anual los jueces prometían:

“ἀκροάσομαι τοῦ τε κατηγόρου καὶ τοῦ ἀπολογουμένου ὁμοίως ἀμφοῖν”.

Hasta Demóstenes se usan sobre todo expresiones con el verbo ἀκροάσθαι, pero a partir de este orador es más frecuente el uso de ἀκοῦσαι.

Se usaban también peticiones directas en imperativo que deben ser consideradas como expresiones de atención. Eran más propias del centro del discurso.

2-petición de ayuda:

Ejemplo: βοηθῆσαι μοι τὰ δίκαια.
Antifonte, Lísias e Iseo gustaron más de las peticiones de ayuda directas en vez de la expresión formular.

3-petición μή περιιδεῖν: de no considerar el tema con indiferencia.
Aparece en el epílogo, el lugar más apropiado para provocar la compasión.

4-petición de votación:
petición construida con ψεφίζεσθαι y sus compuestos, que solicita a los jueces que voten en un sentido u otro. Su lugar más apropiado era el epílogo. Fueron muy frecuentes las peticiones directas.

5-petición προσέχειν τὸν νοῦν: es una súplica de atención y su lugar más apropiado era el proemio del discurso.

6-petición de perdón: συγγνώμην ἔχειν, normalmente en el proemio.

7-petición de compasión: normalmente en el epílogo.

8-petición τὴν αὐτὴν γνώμην ἒχειν: estructura que establece una comparación referida a otra persona o al pasado.

9-petición de memoria: se pide a los jueces que guarden en la memoria lo que se está diciendo o que recuerden hechos pasados de los que fueron testigos.

10-petición περὶ πολλοῦ ποιεῖσθαι

11-petición μηδὲν παρὰ τοὺς νόμους ψηφίσασθαι: alude al juramento heliástico que expresaba la voluntad de no votar en contra de las leyes.



Bibliogrfía:

-FranciscoCortés Gabaudán, Fórmulas retóricas de la oratoria judicial ática. Ediciones Universidad de Salamanca, 1986


lunes, 5 de mayo de 2008

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes. 27-46. La argumentación II.

37-44: Eufileto pasa ahora a refutar las acusaciones del adversario utilizando argumentos refutativos basados en la probabilidad:

-acusación: que ordenó a su esclava que fuera a buscarlo (37), lo cual significaría premeditación y, por tanto, sería condenado a muerte, de ser juzgado culpable.

-1ª refutación: ese día invitó a cenar a su amigo Sóstrato a su casa, con quien estuvo durante todo el tiempo que a éste le pareció bien.

De haber un plan, esa invitación hubiera sido improcedente, pues hubiera disuadido a Eratóstenes a entrar en la casa; por otra parte, hubiera retenido al invitado más tiempo en la vivienda para que le sirviera de testigo (40).

De igual modo, de haber actuado con alevosía, hubiera reunido a familiares, amigos y sirvientes para ayudarle a capturar al adúltero y tener el mayor número de testigos, (41-42).

Eufileto basa su refutación en la idea de que, de haber premeditación, hubiera reunido más amigos y testigos. Esta refutación no es muy fuerte, pues igualmente reunió a familiares y amigos, aunque lo hiciera, según él, de manera precipitada y sobre la marcha. Es un argumento débil en su defensa.

-2ª refutación: no existía entre los dos hombres ninguna enemistad ni ningún motivo previo que explicaran o justificaran la planificación de un asesinato por parte de Eufileto (43-45). Incluso afirma que ni siquiera lo había visto nunca antes.

-3ª refutación: precisamente, ¿por reunir unos pocos testigos es culpable de asesinato premeditado, cuando pudo hacerlo solo?

Da la sensación que Eufileto no tiene argumentos de peso para defenderse y juega todo el tiempo con lo mismo, incluso llegando a contradecirse. Basa parte de su defensa en “el factor cantidad” de parientes o amigos que le acompañaron en el momento del crimen.


Según él:

-prueba de que no lo asesinó premeditadamente es que reunió pocos testigos;

-prueba de que no lo asesinó premeditadamente es que no lo hizo solo, pues llamó a un grupo de amigos que le sirvieron de testigos.


Si a ello unimos lo que en 37-38 dice, que parece justificar o casi admitir, debido a la magnitud del delito, el que Eratóstenes fuera buscado y traído a la casa por la esclava, nos quedamos con la duda sobre la auténtica inocencia de nuestro amigo Eufileto.



Fuentes:
-Aristóteles, Retórica. Trad. de Alberto Bernabé. Madrid: Alianza Editorial, 2007

Imagen:
Detalle fachada Módica, Sicilia

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes. 27-46. La argumentación I.

En el libro III cap. XIII de la Retórica, Aristóteles explica que básicamente hay dos partes imprescindibles en el discurso: la exposición del asunto y su demostración, es decir, la proposición y la argumentación, y haciendo concesiones a quienes gustan de hacer más “divisiones ridículas” incluso admite el preámbulo y el epílogo.

Nos toca hablar ahora un poco de la argumentación.

¿Qué es la argumentación?

Es la parte del discurso en la que “hay que aportar pruebas sobre el asunto en litigio”, Libro III. Cap XVII; en la que hay que demostrar la veracidad de nuestras afirmaciones mediante argumentos.

Aristóteles distingue entre dos tipos de argumentos: ἔντεχνοι y ἄτεχνοι. Ya vimos aquí y aquí lo referente a los argumentos ἄτεχνοι.

Con relación a los argumentos ἔντεχνοι, los que pertenecen a la disciplina, en el Libro I, cap II, 1356 a-b, distingue entre:

-ejemplos o demostración inductiva

-entimemas o razonamientos, y

-entimemas aparentes o razonamientos aparentes.

“Llamo entimema al razonamiento retórico y ejemplo al razonamiento inductivo retórico”.

Ejemplo es “demostrar que algo es de una determinada manera por medio de casos similares”.

Entimema es “deducir algo diferente y nuevo a partir de unas premisas dadas”.

Los entimemas aparentes son falsos razonamientos.

En el Libro II, cap. XXII, 1396b-1397a, Aristóteles habla de los tipos de entimemas: “unos son demostrativos de que algo es o no es, otros son refutativos …El entimema demostrativo se configura a partir de proposiciones compatibles , y el refutativo se configura a partir de proposiciones incompatibles”.

Seguidamente detalla las líneas de razonamiento de ambos tipos de entimemas.


En el Discurso I de Lísias la argumentación ocupa los parágrafos 27-46 y podemos establecer en ella la siguiente disposición:

· 27-28: sirven de engarce entre la narración y la argumentación: en ellos Eufileto niega la acusación de haber premeditado el crimen y, usando una generalización, afirma que sus adversarios han recurrido a la mentira.

· 29-36: Eufileto recurre a la legalidad vigente sobre adulterio y homicidios para demostrar que ha actuado estrictamente según la ley.

Cuando un ciudadano entraba a formar parte de un tribunal popular, prestaba un juramento por el que se comprometía a juzgar de acuerdo con las leyes, y, en casos dudosos, de acuerdo con el mejor criterio.

En el presente caso, a Eufileto le interesa que el tribunal le juzgue a toda costa según la ley escrita, no según criterios de carácter general como lo razonable, lo conveniente, lo justo…

- Según Eufileto, Eratóstenes reconoció haber cometido el delito y propuso a Eufileto una compensación económica, amparándose en la ley (29).

- Eufileto aduce la ley sobre adulterio de Dracón, ratificada por Solón, que permite a quien sorprende a un adúltero con su mujer o concubina en flagrante, actuar violentamente contra éste con total impunidad.

La alusión a la restauración de las funciones del Areópago puede relacionarse con el golpe de estado de los Treinta, una vez derrotada Atenas a mediados del 404, con la intención de alterar la constitución y establecer un gobierno oligárquico mediante actuaciones violentas. Por suerte, a finales del 403, los resistentes a la oligarquía se enfrentaron a los oligarcas y restituyeron el gobierno democrático con todo su aparato jurídico y administrativo. (30-31).


-la frase del texto que alude a la “indemnización doble” que tenía que pagar quien usaba de la violencia ha originado interpretaciones diversas: o bien significa que la indemnización es el doble de la que correspondería si se violentara a una persona libre, en vez de a un esclavo, o bien, que es el doble del daño que la víctima haya sufrido, lo cual resultaría difícil de medir. En el primer caso, se trataría de un juicio ἀτίμητος (con sanción estipulada por la ley), y en el segundo, τιμητός (en el que los jueces fijan la sanción).


-siguiendo con el repaso de la ley, Eufileto recuerda que ésta prescribe un castigo para quienes usan la persuasión más severo que para quienes usan la violencia: la seducción va más allá de un simple acto sexual forzado, pues aquellos, seduciendo, mantienen continuas relaciones amorosas con la esposa en secreto durante cierto tiempo, de manera que provocan el riesgo de que nazcan hijos ilegítimos con las consiguientes terribles consecuencias: con el tiempo, los bienes y propiedades familiares pasarían a manos de una persona ajena al núcleo familiar y, además, los rituales religiosos domésticos, y en especial el culto a los familiares muertos, serían dirigidos por alguien no reconocido y rechazado por las almas difuntas.

Era frecuente en un juicio que el litigante parafraseara leyes o pruebas que acababan de ser leídas por el secretario, con la intención de insistir o remarcar la cuestión. (32-33).


-según Eufileto, la ley no sólo lo absuelve, sino más bien le obliga a tomar tal venganza (34). Es su interpretación particular.

-recurre a una generalización y recuerda la función de las leyes en las ciudades. Personifica a las leyes y las presenta como consejeras o asesoras (35).

-Eufileto insiste una vez más a los jueces que juzguen de acuerdo con la ley.

El castigo para los ladrones era muy duro: la pena capital (36).



Imagen: Detalle fachada Módica, Sicilia.

viernes, 25 de abril de 2008

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 28-29.Tipología de las pruebas judiciales. Fórmulas de presentación de pruebas.II

Esta oposición de fórmulas aparece en Lisias, Antifonte, Andócides e Isócrates (siglo V y primeros años del IV), pero desaparece a partir de los oradores posteriores.

Parece ser que en un primer momento la intervención de los testigos era oral, pero en el primer cuarto del s IV se produjo un cambio en el procedimiento por el que las comparecencias de los testigos debían hacerse también por escrito, en forma de testimonios escritos o μαρτυρίαι. Para ello se usaron las fórmulas que ya existían para la presentación de documentos.
De todos modos, el testigo debía estar presente para confirmar el contenido del testimonio que leía el secretario.

En el Discurso I de Lisias encontramos las siguientes fórmulas de presentación de pruebas:

-punto 28:

“Πρῶτον μὲν οὖν ἀνάγνωθι τὸν νόμον”.

-punto 29:

“Καί μοι ἀνάβητε τούτων μάρτυρες”.

-punto 30:

“Ἀνάγνωθι δέ μοι καὶ τοῦτον τὸν νόμον ( τὸν) ἐκ τῆς στήλης τῆς ἐξ Ἀρείου πάγου”.

-punto 31:

“Ἀνάγνωθι δέ μοι καὶ τοῦτον τὸν νόμον”.

-punto 42:

“Καί μοι ἀνάβητε τούτων μάρτυρες”.

Podemos comentar de ellas lo siguiente:

-el esquema formal básico es: Núcleo verbal + compl. Documental.
-en 29 y 42 aparece un dativo de interés con valor posesivo, y en 30 y 31 aparece un dativo propio.
-el complemento documental está expresado mediante dos palabras: νόμον y μάρτυρες.
-las fórmulas 28, 30 y 31 van dirigidas al secretario para que proceda a la lectura de la ley aducida como prueba, mientras que las fórmulas de 29 y 42 van dirigidas a los testigos.
-en los cinco ejemplos el núcleo verbal está expresado mediante el modo imperativo en tiempo de aoristo.
-la fórmula de 28 es la primera que aparece en el presente discurso; sirve de introducción y para ello utiliza el término πρῶτον; es la más escueta.
-las fórmulas de 29, 30, 31 y 42 vienen a continuación de la argumentación de un aspecto concreto, de manera que su lectura queda unida al contexto inmediatamente anterior.

Las pruebas escritas presentadas en los discursos judiciales áticos fueron de escaso interés para los estudiosos de la oratoria en época helenística y siglos posteriores, por ello en la mayoría de discursos conservados no constan, y su ausencia está indicada por un epígrafe que indica el tipo de prueba desaparecida:

ΝOΜΟΙ , ΜΑΡΤΥΡΕΣ , ΣΥΝΘΗΚΑΙ, ΒΑΣΑΝΟΙ, ΟΡΚΟΙ

LEYES, TESTIGOS, CONTRATOS, DECLARACIONES BAJO TORMENTO, JURAMENTOS

Sobre fórmulas retóricas con otras funciones ( de súplica a los jueces y de introducción a la narración) podéis leer aquí.

Fuentes:

-Aristóteles, Retórica. Trad. de Alberto Bernabé. Madrid: alianza Editorial, 2007

Bibliografía:

-Francisco Cortés Gabaudán, Fórmulas retóricas de la oratoria judicial ática, Ediciones Universidad de Salamanca ,1986

--C. Carey, Selected Speeches, Lysias, Cambridge University Press 1989

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 28-29.Tipología de las pruebas judiciales. Fórmulas de presentación de pruebas. I

En el libro I, cap.II de su Retórica, Aristóteles distingue dos tipos de argumentos, πίστεις ἄτεχνοι y πίστεις ἔντεχνοι:

“De los argumentos, unos no pertenecen a la disciplina, otros sí. Considero no pertenecientes a la disciplina los que no son procurados por nosotros, sino que preexisten… y pertenecientes a la disciplina los que pueden organizarse a partir del método y de nuestra propia aportación. Los unos hay que utilizarlos; los otros hay que encontrarlos. De los argumentos procurados por el discurso hay tres especies: unos residen en el comportamiento del que habla; otros, en poner al oyente en una determinada disposición; otros en el propio discurso, por lo que demuestra o parece demostrar”.

En el Libro I, cap.XV, Aristóteles detalla la tipología de las pruebas o “argumentos no pertenecientes a la disciplina” que un litigante podía presentar ante un tribunal de justicia para acompañar su discurso de defensa o de ataque del contrario.

Las πίστεις ἄτεχνοι:

“Son cinco en número: leyes, testigos, contratos, declaraciones bajo tormento y juramentos”.

Con relación a todas ellas, Aristóteles explica la manera diferente de servirse de ellas que pueden hacer, tanto el que acusa como el que se defiende, según sus intereses, acrecentando o disminuyendo su importancia, relativizando y recurriendo a argumentos de lo más variados.

Así, por ejemplo, con relación a las leyes, explica que cuando una ley escrita es contraria a uno, lo mejor es recurrir a la ley no escrita y a lo razonable o a argumentos del tipo: la ley es ambigua, es contradictoria con otra ley o las condiciones en que se promulgó ya no subsisten.

Francisco Cortés Gabaudán en su libro Fórmulas retóricas de la oratoria judicial ática, establece una clasificación de estas pruebas oponiendo las orales (testigos) de las leídas (leyes, contratos y documentos varios).

La presentación de estas pruebas en un discurso es expresada mediante fórmulas (esquemas formales de carácter repetitivo que desempeñan una función retórica), concretamente fórmulas de presentación de pruebas, que marcan el paso entre la argumentación y la prueba en sí misma.


Explica también que:

1- las fórmulas de presentación de cualquier prueba escrita son fórmulas de presentación de lectura con núcleos verbales como ἀναγίγνωσκε, λέγε, ἀνάγνωθι.

Mediante ellas se invocaba al secretario, ὁ γραμματεύς, para que diera lectura al documento.


2-las fórmulas para presentar a los testigos son fórmulas de llamada con núcleos como κάλει, παρέξομαι μάρτυρας, ἀνάβηθι, μαρτυρεῖτε…

Mediante ellas se apelaba a los testigos directamente o al heraldo (ὁ κῆρυξ), encargado de llamarlos.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Discurso de Defensa por el Asesinato de Eratóstenes 1-5


Francisco Cortés Gabaudán, en su libro Fórmulas retóricas de la oratoria judicial, ática hace un estudio de los discursos forenses de los oradores áticos atendiendo al uso de lo que él llama fórmulas retóricas.

Los criterios que utiliza para definir una fórmula retórica son:

-la repetición, criterio básico aunque puede darse de manera total o parcial;

-la función, habla de las siguientes funciones: de presentación de pruebas, de súplica a los jueces, de transición entre las diversas partes del discurso, de llamada de atención a los jueces, de recapitulación;

-y el emplazamiento en el texto, ya que dentro del discurso hay espacios en los que con regularidad aparecen.

Según todo ello una fórmula retórica es una expresión que responde a un esquema formal usado repetidamente, que desempeña una función en determinados emplazamientos del discurso.

Frco. Cortés aplica el método de las fórmulas retóricas para estudiar el corpus de los oradores áticos, la evolución de cada uno de ellos marcando sus distintas etapas y sus mutuas influencias.

Tanto el preámbulo o exordio de un discurso como el epílogo son las partes del discurso en las que aparece con más frecuencia la función de súplica a los jueces.

Las súplicas pueden contener una petición de atención, de ayuda, de escucha, de compasión, de memoria, de perdón, de votar a favor del que está hablando…

Pueden estar expresadas formalmente:

- mediante fórmulas retóricas con el siguiente esquema: verbo de súplica en 1ª pers (δέομαι, ἀντιβολῶ, ἱκετεύω, αἰτοῦμαι, παρακαλῶ, ἀξιῶ...) + persona suplicada, los jueces (ὑμῶν, ὑμᾶς ), aunque este complemento no es imprescindible, pues se sobreentiende; a continuación aparece muy frecuentemente ὦ ἄνδρες δικασταί + petición (or. de infinitivo, or. condicional o de participio);

- con construcciones paratácticas,

- o mediante peticiones directas: imperativo, subjuntivo prohibitivo, giros con optativo potencial, adjetivos en –τέος …

En el exordio o preámbulo del discurso que nos ocupa (1-3), Lisias no ha utilizado fórmulas retóricas, en los términos en que habla F.Cortés Gabaudán, para expresar la función de súplica, pero todo él tiene un carácter formular porque utiliza bastantes giros lingüísticos para, de alguna manera, lanzar , aunque sea indirectamente, peticiones a su favor:

1- “Περὶ πολλοῦ ἂν ποιησαίμην, ὦ ἂνδρες, τὸ τοιούτους ὑμᾶς ἐμοὶ δικαστὰς περὶ τούτου τοῦ πράγματος γενέσθαι : no es una petición directa , pero el giro con optativo potencial tiene el mismo efecto.

“εἰ τὴν αὐτὴν γνώμην περὶ τὼν ἄλλων ἔχοιτε, ἥνπερ περὶ ὑμῶν αὐτῶν…”: no es una petición directa, pero se sirve nuevamente del optativo potencial y de una expresión comparativa para expresar una consecuencia, que es la que a él le interesa.

3- “…ἅπαντας ὑμὰς νομίζω τὴν αὐτὴν διὰνοιαν ἔχειν…”: es una variación del caso anterior expresada ahora mediante un verbo principal y completiva. No formula una petición, ahora lo da por hecho .

“…καὶ οὐδένα οὕτως ὀλιγώρως διακεῖσθαι , ὅστις οἴεται δεῖν συγγνώμης τυγχάνειν… τοὺς τὼν τοιοῦτων ἔργων αἰτίους”.: utiliza una expresión para pedir perdón; pero , refiriéndose a su adversario, no lo pide, sino todo lo contrario.

“αἰτίους” es la última palabra del exordio, no es casual.

En la proposición o prótasis de un discurso suelen aparecer fórmulas retóricas o expresiones transicionales en función de introducción a la narración; con ellas se introduce lo que se va a relatar seguidamente.

En nuestro discurso encontramos:

4- “…με δεῖν ἐπιδεῖξαι…”: no es propiamente una fórmula por aparecer el verbo en forma no personal, pero es una expresión que utiliza el verbo ἐπιδείξω, muy frecuente como núcleo de las fórmulas transicionales.

“…ὡς ἐμοίχευεν Ἐρατοσθένης τὴν γυναῖκα τὴν ἐμὴν…”: por primera vez ahora se pronuncia en el discurso el término que ha provocado tantas desgracias.

“… τε διέφθειρε… ᾔσχυνε καὶ… ὕβρισεν…”: hay una gradación en las consecuencias del delito cometido por Eratóstenes.

5- “ἐγὼ …ὑμῖν ἅπαντα ἐπιδείξω…”: es una fórmula transicional que marca el paso a la narración; es un núcleo verbal en 1ª pers. muy frecuente en este lugar del discurso.

“ἐγὼ τοίνυν ἐξ ἀρχῆς…”: es una de las pocas expresiones transicionales que tienen como función exclusiva la introducción a la narración.

La intención de explicar “desde el principio” todas las circunstancias, tiene sentido al comienzo de la narración, no a mitad del discurso.

Bibliografía:

Francisco Cortés Gabaudán, Fórmulas retóricas de la oratoria judicial ática, Ediciones Universidad de Salamanca 1986

Discurso de Defensa por el Asesinato de Eratóstenes, 4-5


Tras el preámbulo, ahora en la proposición, Eufileto expone de manera sintética los hechos que explicará detalladamente en la narración, y los argumentos que utilizará para defenderse de la acusación.

En primer lugar, se defiende de una acusación con otra: “que Eratóstenes cometió adulterio con mi mujer, la corrompió, y que deshonró a mis hijos, y a mí mismo me ultrajó entrando en mi propia casa” (parece que sólo tuvo un hijo, que es el que se menciona más adelante, pero utiliza el plural para amplificar).

Utiliza los posesivos para enfatizar, insistir en que aquello que le pertenece, lo de su propiedad, ha sido víctima de un atropello.

Luego, admitiendo implícitamente su delito, sin mencionarlo, (tampoco lo ha hecho en el exordio) recuerda a los miembros del jurado que no lo hizo por ningún motivo por los que pudiera cometerse un asesinato, como por una antigua enemistad, por dinero o para sacar algún tipo de beneficio, sino que lo hizo amparándose en la ley. Tendrá que demostrar que se trata de un caso de asesinato legítimo, por tanto justo, caso para el que tenía competencia el Delfinion.

La existencia de una enemistad entre los litigantes se admitía o denegaba según interesara: en este discurso se niega porque podría interpretarse como motivo del delito, en otros casos el acusador lo admitía para demostrar que no actuaba como mero psicofanta.

Además, no deja de aprovechar la ocasión para insistir en que lo explicará todo detalladamente sin faltar a la verdad, “λέγων τἀληθῆ” , mostrándose como un hombre de bien, íntegro, que cree que la verdad está por encima de todo y es su única salvación.

“Si resulta que logro relataros todo lo sucedido”, manifiesta un tono de humildad y modestia por dudar de sus habilidades oratorias.

Ya sabemos que este tipo de expresiones formaban parte de las convenciones del género: el litigante alude a su falta de preparación para defenderse en público ante un tribunal, a pesar de que todos saben que el discurso ha sido redactado por un logógrafo.


Bibliografía:
-C. Carey, Selected Speeches, Lysias, Cambridge University
Press 1989



miércoles, 14 de noviembre de 2007

Discurso de Defensa por el Asesinato de Eratóstenes, 1-3


Aristóteles dice en el capítulo 14 del libro III de la Retórica que “el preámbulo es una muestra del discurso, para que se sepa de antemano de qué trata ..., pues lo indefinido provoca desconcierto”."Su función es “indicar cuál es el fin al que se encamina el discurso”.

En el presente discurso, a nuestro amigo Eufileto, que se va a defender de una acusación de asesinato, le interesa desde el principio disipar la inculpación: utilizará el preámbulo para poner en alerta a los miembros del jurado en el sentido de hacerles oír que la inculpación no procede.

1-Comienza el discurso con una frase altamente efectiva para romper el hielo, en cuanto que insta “Περὶ πολλοῦ ἂν ποιησαίμην, ὦ ἂνδρες…” a los miembros del tribunal que juzguen pensando en ellos mismos, como si ellos estuvieran en el lugar del acusado, con lo cual consigue implicar emocionalmente más a los jueces, atraer su atención y ganarse su benevolencia.

Tiene ante sí cincuenta y un efetas, que constituyen uno de los tribunales de sangre, el Delfinion. Este tribunal intervenía en las causas de homicidio en las que el arconte rey consideraba que había atenuantes o que el homicidio era legítimo.

Eufileto sabe que los oyentes le prestarán más atención si presenta su caso como un asunto de máxima importancia y que les concierne a todos.
Para ello habla con rotundidad y se muestra seguro de que si hacen el esfuerzo de ponerse en su lugar, todos sin excepción llegarán a la conclusión de que habrían actuado igual:

“εὖ γὰρ οἶδ᾽ὅτι …”
“οὐκ ἂν εἴη ὅστις…”
“ἀλλὰ πάντες…”

2- “Estos hechos no solo se resolverían así entre vosotros, sino en toda la Hélade…”. Más categórico no se puede ser: Eufileto generaliza y exagera afirmando que en todas las ciudades de la Hélade, sea cual sea su régimen político, democrático u oligárquico, se actúa de igual modo con relación al caso que les ocupa. El asesinato de un μοίχος.

Parece que no fue así.

En Atenas estaba vigente una ley, que se remontaba al código de Dracón , del s VII, según la cual cualquier individuo que hubiera matado a un hombre sería castigado severamente por un tribunal de la ciudad, a excepción de quien hubiera matado al μοίχος, pues se trataría de un homicidio legítimo .

¿Pero qué es un μοίχος ? Para la sociedad ateniense es un hombre que ha sido sorprendido manteniendo relaciones sexuales ilícitas.

¿Cuáles son estas relaciones ilícitas? Las que se practican con la esposa, madre, hija, hermana e incluso concubina de otro ciudadano, y encima en la casa de éste.

Por tanto, es un término con una significación más amplia que la palabra adúltero, aunque ésta se usa habitualmente en las traducciones. La misma relación existe entre μοιχεία y adulterio.

Según el derecho ático, un ciudadano que sorprendiera en su casa a un μοίχος manteniendo relaciones sexuales con su esposa, por ejemplo, pues es el caso de Eufileto, podía en ese momento tomarse la justicia por su mano y ,en un arrebato de cólera, matarlo quedando impune, pues la ley lo consideraría un acto legítimo.

En el momento del descubrimiento, el adúltero podía, para salvar el pellejo, ofrecer un dinero, ποινή, al marido agraviado, y éste podía aceptarlo y no pasar a más o ,por el contrario, desecharlo y hacer uso de la violencia allí mismo.

En cambio, si este mismo adúltero fuera descubierto, pero no en flagrante, el marido ofendido tendría derecho a denunciarlo, pero ya no podría matarlo impunemente; la pena sería sancionada por un tribunal y quedaría reducida a una sanción económica o de tipo infamante.
La diferencia está, pues, en el hecho de sorprender al μοίχος en flagrante, con lo cual se deduce que no ha habido premeditación por parte del marido, y en ese caso queda eximido de toda culpa.


No en todas las ciudades de Grecia regían los mismos códigos legales, y para el delito de adulterio tampoco hubo normas comunes, pero sí coinciden todas en ser muy severas por considerar el delito gravísimo: en Locros, en la Magna Grecia, se disponía que el adúltero fuera cegado; en Lépreo, al sur de Élide, era expuesto al escarnio público durante tres días y perdía el derecho de ciudadanía.
En Gortina, ciudad de Creta, en cambio, parece que las leyes relativas a este delito fueron más leves y se limitaban a imponer una pena pecuniaria.

Las expresiones empleadas insisten en el carácter general de la cuestión:

“οὔκ ἄν εἴη μόνον παρ᾽ ὑμῖν οὕτως ἐγνωσμένα , ἀλλ᾽ ἐν ἁπάσῃ τῇ Ἑλλάδι.”
“…
μόνου τοῦ ἀδικήματος καὶ ἐν δημοκρατίᾳ καὶ ὀλιγαρχίᾳ ἡ αὐτὴ τιμωρία… ἀποδέδοται
ὥστε τὸν χείριστον τῶν αὐτῶν τυγχάνειν τῷ βελτίστῳ.”


3-En consecuencia, el castigo ζημία ha de ser proporcional al delito, y quien comete tal delito “ταύτην τὴν ὕβριν… δεινοτάτην” no merece ningún perdón ni un castigo leve, a no ser que el que juzga sea “ὀλίγωρoς” , una persona negligente, sin interés, despreocupado, dejado, o sea, un campante.

Y sigue utilizando afirmaciones generales:
“ἅπαντας ὑμὰς νομίζω τὴν αὐτὴν διὰνοιαν ἔχειν…”
“καὶ οὐδένα οὕτως ὀλιγώρως διακεῖσθαι…”


Fuentes: Aristóteles, Retórica. Alianza Editorial
Bibliografía: Eva Cantarella, La calamidad ambigua, Ediciones Clásicas, Madrid

Imágen: detalle mosaico de La Villa del Casale, Piazza Armerina, Sicilia.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Discurso de defensa por la muerte de Eratóstenes.1


Aristóteles, en su Retórica, I,1 ,nos dice que esta disciplina se refiere a cuestiones cuyo conocimiento atañe de alguna manera a todos , y que no pertenecen de manera exclusiva a una ciencia definida, sino que afectan a otras ciencias.

Según esto, todas las personas participan de ella, en cuanto que todos alguna vez ,o más, hemos tenido que poner a prueba y sostener una afirmación, o hemos tenido que acusar o defender algo. Ahora bien, unos podemos hacer esto de manera inconsciente y puntual, y otros de manera profesional después de un hábito y un aprendizaje.

En el segundo capítulo del primer libro define "la retórica como la facultad de considerar en cada caso lo que puede ser convincente", y por ello su objeto no se refiere a un género específico definido.


A diferencia de otros tratadistas, Aristóteles defiende que lo importante a la hora del estudio de los discursos son los argumentos, que constituyen el cuerpo de la persuasión: las demostraciones de las afirmaciones.

Por ello, la retórica es útil porque, mediante los argumentos, hace prevalecer lo verdadero y justo sobre sus contrarios, o nos capacita para poder refutar a quien la utilice con fines injustos. No se trata de persuadir simplemente, sino de utilizar los argumentos apropiados en cada momento con miras a lo conveniente y a lo convincente.

Aquí se halla la diferencia, según Aristóteles, entre la retórica y la sofística: la retórica es la facultad adquirida por aprendizaje para argumentar con miras a la verdad y la justicia; en cambio, la sofística sólo atiende a su propósito de convencer.


Según Aristóteles hay dos tipos de argumentos: los externos a la disciplina como los testigos, documentos…y los proporcionados por el discurso (bien relativos al que habla, bien relacionados con el oyente, y otros relativos al propio discurso). Los primeros vienen dados y hay que hacer uso de ellos; los segundos la pericia del orador ha de encontrarlos.

Los argumentos retóricos, los procurados por el discurso, son razonamientos que se configuran a partir de premisas, y los llama entimemas.


Aristóteles establece una tipología de los discursos y habla de tres géneros teniendo en cuenta quién habla, de qué habla y para quién habla:

1-el discurso deliberativo va dirigido a los miembros de la Asamblea; consiste bien en una exhortación o en una disuasión respecto a un asunto de interés político general, de manera que se pretende convencer para que se tome una decisión que tendrá repercusión en el futuro inmediato o lejano de la ciudad.

Básicamente, la finalidad de quien pronuncia un discurso deliberativo es aconsejar a sus oyentes lo conveniente y lo mejor, si exhorta, o lo perjudicial, en caso de que disuada.

Como ejemplo podemos citar las cuatro Filípicas de Demóstenes, ardientes discursos con los que el orador pretendía alertar a los ciudadanos de la peligrosidad de los avances militares de Filipo de Macedonia.

2-el discurso forense es pronunciado ante un tribunal de justicia para acusar o defender a alguien con relación a unos hechos ya acaecidos, de manera que tras el discurso los jueces emiten un veredicto; tiene como finalidad prioritaria lo justo e injusto.

Sirve de ejemplo el discurso de Lísias Contra Andócides, acusado por un delito de impiedad, por participar en la decapitación de los Hermes de las calles de Atenas y parodiar los Misterios de Eleusis la víspera de la Expedición a Sicilia.

3-el discurso de exhibición se pronuncia ante espectadores en ocasiones diversas al hilo de la vida social y cultural de la ciudad ( en fiestas religiosas, encuentros deportivos, discursos fúnebres…) Hay en él alabanza o reprobación sobre acontecimientos o personajes de la actualidad, aunque también puede dirigirse hacia el pasado o hacia el futuro. Su finalidad es demostrar lo honroso o su contrario.

El Panegírico de Isócrates, cuyo tema central es el panhelenismo como única salvación contra el enemigo persa, sirve de ejemplo para este tipo de discurso.

En el capítulo XIII del libro III de la Retórica, Aristóteles afirma que las partes imprescindibles de todo discurso son la proposición (exponer el asunto) y el argumento (demostrarlo), pero también admite que pueden darse, aunque no necesariamente, otras partes diferenciadas en un discurso: el preámbulo ,o comienzo, “una manera de abrirle el camino a lo que sigue”, la narración o exposición de los hechos tras la proposición, y el epílogo después del argumento, a modo de recapitulación.

En el discurso de Lisias que preparamos este año en 2º de Bachillerato “Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes” procede la siguiente distribución:

preámbulo (párrafos 1-5) con proposición (4-5)

narración (6-26)

argumentación (27-46)

epílogo (47-50)