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domingo, 25 de abril de 2021

Celebrant el dia del llibre: ODISSEA

 Proposada la lectura de l'Odissea, l'alumnat ha pogut triar entre dues traduccions: 

- Homer. Odissea, Introducció, traducció i notes de Joan Alberich i Mariné. RBA Llibres.

- Homero. Odisea. Prólogo de Carlos García Gual, Traducción de José Manuel Pabón. Gredos.


L'alumnat ha conegut totes les aventures d'Odisseu, els perills que ha patit en el seu viatge de tornada a Ítaca, l'amenaça contínua de l'oblit del seu passat, la venjança dels pretendents i els successius reconeixements per part dels seus éssers volguts.

Quantes històries!!!

Molt interessant ha resultat llegir i comentar en classe l'article d' Ítalo Calvino: Las Odiseas en la Odisea.

Coincidint amb la celebració del Dia del Llibre, el divendres en classe de 1r de Batx, realitzarem una activitat que teníem planificada: Llegir el poema Ítaca de  K. Cavafis i escoltar la cançó Ítaca de Lluís Llach. 



Ara els queda trobar referents en la poesia i en la pintura.

Què bé quan teníem REFERENTS CLÀSSICS en 2n de Batxillerat!!!! Ara els temps constreny, però alguna coseta es fa.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Poemas desde el alma. Ariadna abandonada.

En su obra Heroidas, Ovidio hace escribir a 21 personajes de la mitología (fundamentalmente mujeres: sólo tres son escritas por hombres, y una excepción es  la carta de Safo, personaje real) sendas cartas dirigidas a sus respectivos amantes.
Son cartas de amor. O mejor, de desamor. En ellas leemos lo que el alma desvela cuando se da rienda suelta al sentimiento.
Mediante ellas las remitentes envían a sus amantes quejas de amor, desesperadas súplicas para que vuelvan a ellas, al mismo tiempo que reproches y maldiciones. Se mezcla el odio y el amor, como suele ocurrir en las grandes pasiones que se tuercen.


Una de ellas es la escrita por Ariadna a Teseo allí, en la isla de Naxos, abandonada a su suerte por el desalmado ateniense, después de ayudarlo en el laberinto a enfrentarse con el Minotauro y a encontrar la salida. Convertida en fugitiva. Traidora. Autoexiliada.  Todo por amor.
¡Desagradecido!
Aún sin saber que estaba destinada a una boda divina.
  
Imagen: Ariadna, 1898. John William Waterhouse.

Comienza la epístola, sin rodeos, con un reproche y un tono de resentimiento que emite Ariadna nada más tomar conciencia de que ha sido abandonada en la isla: “malvado Teseo”,  “más compasiva que tú encontré a la raza toda de las fieras”, “criminalmente tendiste una trampa a mi sueño”.

Ariadna despierta  con el gorjeo de los pájaros y el frescor de la escarcha de la estación fría. Ella, la amada, recién salida de un dulce sueño compartido con su amante Teseo, descubre para desconcierto suyo, que éste no está:  “no había nadie”.
Inmediatamente la invade el miedo: “aterrada me levanto”.
Sin ninguna concesión a la duda ni oportunidad a la razón, la desesperación y la rabia se apoderan de ella: “ en seguida mi pecho resuena con los golpes de mis palmas, y desordenados por el sueño como estaban, me arranco mil cabellos”.
Con la obnubilación provocada por la irritación corre de un lado para otro sin saber a dónde, angustiada, y sin cesar lo llama, recibiendo por respuesta el eco de su propia voz: “corro sin rumbo”,  “al gritar por toda la costa ¡Teseo!, devolvían las cóncavas rocas tu nombre”.
Desde una pequeña colina que junto al mar recibe el bravo oleaje vio la velas del barco de Teseo; su confusión es tal que no llega a creerse que el barco se esté alejando sin ella; la consternación le impide lamentarse, y en lugar de eso, grita; grita al viento el nombre de Teseo, maldiciéndolo; agita al aire los brazos para hacer señales y sacude una larga rama con un velo blanco atado a un extremo, a modo de bandera, que pueda ser vista en la distancia: “No me permite languidecer largo tiempo mi dolor; por él me reanimo, me reanimo y a grandes voces llamo a Teseo”.
Cuando finalmente el barco desapareció en el horizonte, la desesperada energía se convirtió en desconsuelo y se abandonó al llanto:  “¿qué podían hacer mis ojos mejor que llorarme?"
Anduvo sin rumbo inconsciente o ida: “O he andado errante, sola, los cabellos esparcidos, cual bacante poseída por el dios Ogigio”, o se dejó caer, vencida por el agotamiento, sin advertir el frío de la soledad: “o me he sentado, helada, sobre una roca mirando al mar. Y yo misma he sido tan piedra cuan piedra era mi asiento”, para volver de nuevo sobre sus pasos hasta el lugar donde se recostaron los dos, y llorar amargamente con nostalgia sobre el lecho que cobijó el cálido amor: “y toco tus huellas, lo único que puedo, en vez de a ti y las colchas que se entibiaron con tus miembros”.

Seguidamente toma consciencia de la situación: se encuentra en un lugar inhóspito, apartado de las rutas comerciales. Además, es una exiliada, no puede volver a su patria, Creta, con su familia. Recuerda la falta cometida: traicionó a su patria y a su padre al ayudar a Teseo en el laberinto en su enfrentamiento con el minotauro, y a salir de allí con el hilo, guía de su salvación: “¿Qué puedo hacer?
¿A dónde me dirigiré? La tierra de mi padre me niega la entrada.
A cambio de su ayuda Teseo le prometió amor eterno, cosa que no cumplió, por lo que se ve ahora completamente abandonada. Se lamenta por su futuro incierto y el miedo la invade: teme a las fieras salvajes, a vivir como esclava: “Ahora evoco no sólo lo que he de soportar, sino todo lo que puede sufrir una mujer abandonada. Mil formas de morir acuden a mi mente”
Le viene a la memoria el recuerdo de la muerte de Androgeo, hijo también de Minos, motivo de lucha entre atenienses y cretenses y, por tanto, con la victoria de éstos últimos, el sometimiento de Atenas. No se viera Ariadna ahora abandonada, de no haberse producido ningún motivo para el amargo tributo.
El sueño, que la sumió en la confianza, el viento, que hizo las velas veloces, y la palabra de compromiso, que se tornó vana, se han conjurado contra ella. Y a cambio de su amor, recibirá una muerte sola: “Las aves marinas se posarán sobre mis huesos no enterrados”. ¿Este es el sepulcro que han merecido mis servicios?

Por última vez, recupera el tono de súplica y, completamente abatida, desolada y vencida, implora a Teseo para que vuelva, aunque sea a recoger sus huesos: " Estas manos destrozadas de golpear mi triste corazón, las tiendo, infeliz, a ti, a través del ancho mar. Profundamente abatida te muestro estos cabellos  que me quedan. Por las lágrimas que hacen brotar tus acciones, te suplico: vira tu nave; Teseo, y, al cambiar el viento, retrocede. Si antes he muerto, tú al menos llevarás mis huesos".

Las citas corresponden a la traducción de : 
FRANCISCA MOYA DEL BAÑO
Catedrática de la Universidad de Murcia
C.S.I.C. 1986

Realmente es una carta desde la profunda amargura de una mujer traicionada por su amante, al que ha entregado todo su amor, en quien había confiado y por quien había sido capaz de abandonar todo, y que ahora se ve completamente desvalida y abocada a una muerte solitaria.
Desde luego, es una carta conmovedora. Aún conociendo el mito de antemano, estas palabras, escritas desde un corazón desgarrado, roto de amor, no nos dejan indiferentes. Inevitablemente sentimos la necesidad de consolar a Ariadna, de animarla, de estar a su lado y acompañarla; nos solidarizamos con ella, decimos que ha sido víctima de una infame deslealtad.
No juzgamos a la hija traicionera, ni a la hermana cómplice de un asesinato, ni siquiera a la ciudadana desleal de un país, no es el momento.  En el poema sólo se incide en la amante que, oyendo a su corazón, prefirió al extranjero antes que a su familia y a su patria.
Por otra parte, la imagen del héroe ateniense queda bastante mermada, desmitificada, ya que es el causante del infortunio de Ariadna, y nos resulta un desagradecido, desconsiderado, felón, traidor e insensible.

¿Qué motivos llevarían a Teseo a abandonar a tan valiente mujer engañándola y humillándola de tal modo?









 Imagen: La estatua silenciosa (Ariadna), 1913. Giorgio De Chirico.

El personaje de Ariadna de Creta ha sido motivo de inspiración en la Literatura occidental en diversas ocasiones. El Poema 64 de Catulo y la epístola Ariadna a Teseo de Ovidio constituyen las dos más importantes fuentes literarias en las que se basa la tradición literaria clásica.
Este pasaje del abandono de Ariadna en la isla de Naxos, con toda la carga emocional que conlleva, permite encontrar diversas recreaciones del tema por poetas de diferentes estilos y épocas:

A Ariadna, dejada de Teseo, en Sonetos. Juan de Arguijo. 1567-1623
Ariadna, en Poesías. 1802. Manuel José Quintana.
Ariadna en Naxos, en Y Otros Poemas. 1973. Jorge Guillén.
El lamento de Ariadna, en Saudade. 1999. Claribel Alegría.




Vuestro trabajo debe seguir las siguientes lineas:

En primer lugar tenéis que elegir uno de los siguientes personajes femeninos relacionados con diferentes leyendas heroicas y conocer el mito que protagonizan. Deberéis aportar al menos dos fuentes literarias clásicas que nos sirvan para conocerlo citando algún fragmento.

He aquí los personajes:
Hipermestra, Fedra, Hipólita, Filis, Medea, Deyanira, Casandra, Clitemnestra, Ifigenia, Briseida, Hermione, Nausícaa, Penélope, Calipso, Circe, Andrómeda.


A continuación, conocido bien el personaje, su personalidad y carácter, os lanzaréis a la búsqueda de al menos dos poemas de la tradición literaria occidental de épocas distintas que referencien el personaje.
Hay que comentar en lineas generales el contenido de los poemas indicando si se da alguna de estas posibilidades: 
-si se trata de poemas narrativos que reproducen fielmente algún pasaje del mito clásico, o si por el contrario suponen una reelaboración que aporta una nueva visión del personaje y de su historia, que rompe de alguna manera con las fuentes de la Antigüedad, 
-o si se trata de una exposición de sentimientos, emociones y vivencias del poeta, que se identifican con algún aspecto del personaje mitológico, y que por ello se alude a él, a modo de ejemplo,
-o si se trata únicamente de breves alusiones metafóricas.

A continuación debéis elaborar un poema que referencie el mito.
Hay que incluir grabación con Audacity de uno de los poemas comentados y del personal.

Publicación:
-post del trabajo en su conjunto en el blog de aula.
-publicaciones de hallazgos puntuales en el muro de Entre clásicos y modernos de Facebook.

Exposición oral: 15 minutos.
Heramientas: Blogger;  Audacity. (Cualquier otra herramienta para quien la domine).

domingo, 29 de octubre de 2006

Las metamorfosis de Zeus

El final feliz de la fábula Eros y Psique se debe a la magnanimidad interesada de Zeus quien ,víctima también de las flechas del travieso y juguetón dios, prefiere tenerlo de su parte como aliado en sus continuas lides amorosas. Y dice: " Si hay ahora en la tierra una muchacha que sobresalga por su belleza, recuerda que debes devolverme el favor, dándomela como presente".

El apetito sexual de Zeus es insaciable, y no le basta con poseer a las diosas y ninfas que se le cruzan por los palacios del Olimpo; su mirada va más lejos, su búsqueda se dirige a la tierra donde indefensas doncellas o incluso fieles esposas desconocen el peligro que les acecha, y tras un acto de amor no buscado contribuyen a acrecentar la descendencia divina.

Y es que en múltiples ocasiones el corazón de Zeus fue alcanzado por las ardientes flechas de Amor, hasta el punto que su majestuoso porte se transformó en figuras de lo más dispares para seducir a sus amantes mortales: Europa, Alcmena, Leda, Dánae, Io, Antíope y Calisto. Llegando más lejos, hasta el púber rostro del pastor Ganimedes provocó un ardiente deseo en el Crónida, que llevó también aparejada su consiguiente transformación.

¿Y quién mejor para hablar de metamorfosis que el poeta latino Ovidio, verdadero experto en la materia?



Ovidio nació el año 43 aC. en Sulmona, en la comarca pelignia, en el seno de una família acomodada de la clase ecuestre, que no escatimó en proporcionar una buena educación para el hijo del que se auguraba un exitoso futuro en la carrera política. Por ello fue enviado a Roma a estudiar retórica, y después completó su formación en Atenas. Pese a todos los proyectos del padre, no tardó en manifestar su verdadera vocación, y se dedicó en exclusiva al cultivo de la poesía.
Siendo ya un reconocido poeta, sonriéndole la vida a pesar de sus fracasos matrimoniales, en el año 8 dC. sufrió el peor revés de su vida, al ser exiliado y enviado por orden del emperador Augusto a Tomi, una ciudad a orillas del mar Negro.
En cuanto a los motivos del destierro, parece que la obra a punto de terminar de Ovidio , Ars Amandi ( El arte de amar), no era muy del gusto del emperador y no iba a tono con su programa de regeneración moral y de costumbres de la sociedad romana que estaba llevando a a cabo. Por otro lado, algún altercado hubo del que tomó parte el poeta y causó profundo agravio al soberano, por lo que sin más dilación fue apartado de Roma, aún sin perder su fortuna.
Siempre con la esperanza de poder volver algún día a Roma, en el año 17 murió en Tomi , donde fue honrado como hijo ilustre.

Las Metamorfosis de Ovidio representan la culminación de su obra poética ( había ya compuesto Las Heroides, cartas de amor de figuras mitológicas femeninas a sus maridos ausentes, o a sus amantes; Ars amandi, sobre el arte de amar; Los Fasti, donde expone las fiestas del calendario romano con sus costumbres y leyendas relacionadas con ellas), y sin duda han sido una de las obras de la Antigüedad clásica que mayor inspiración ha provocado en la literatura y en las artes plásticas de Occidente.
En el destierro redactó Ovidio los Tristia, y las cartas Ex ponto, escritos de carácter personal y autobiográfico.

Para Las Metamorfosis Ovidio eligió como tema la narración de todos los mitos de Grecia que acaban con un cambio de forma de los personajes, convirtiéndose en el más grande narrador de metamorfosis: en 12.000 hexámetros, repartidos en 15 libros, podemos leer desde la conversión del caos en el mundo organizado en el origen de los tiempos,ºdel que ya nos hablaba Hesíodo, hasta la transformación de César en astro, pasando por todos los episodios legendarios que explican el nacimiento de las estrellas y de seres de todo tipo a partir de un cambio de forma.

Muchas de las metamorfosis parten de una historia de amor; amores de todo tipo se despliegan ante nuestra mirada: tiernos e inocentes como Filemón y Baucis; no correspondidos como el de Dafne, Eco y Narciso; extraños en Hermafrodito, Mirra, Pigmalión; trágicos en el caso de Píramo y Tisbe,Procne y Filomela,Céfalo y Procris , Leucótoe; correspondidos: Perseo yAndrómeda; engañados: Europa, Calisto.......y en cada uno de los relatos el poeta hace tal uso de su imaginación y de su arte poético que los convierte en piezas renovadas surgidas de la tradición.

Las transformaciones de hombres en otros seres (animales,plantas,astros) fue tema literario en la Antigüedad desde los primeros tiempos, pero la novedad en Ovidio reside en encadenarlas cronológicamente para crear una historia del universo desde el caos primigenio hasta su propia época.

De Ovidio y sus Metamorfosis son deudores , en el transcurso de los siglos, no sólo la literatura ,y en especial la poesía , sino todas las manifestaciones artísticas (pintura, música...) que han querido ocuparse del tema del amor y del cambio en la vida del hombre.

Para jugar aprendiendo no olvideis pinchar aquí.

miércoles, 25 de octubre de 2006

El origen de los dioses: LA TEOGONÍA


"Feliz aquel a quien las Musas aman. Dulce fluye de su boca la voz". (Hesíodo:Teogonía.vv.96-97)

Hesíodo fue un pequeño campesino que vivió entre los siglos VIII y VII a.C. dedicado a las labores del campo y a criar animales, como medio de subsistencia, a quien las Musas eligieron para inspirarle y hacerle cantar las cosas futuras y pasadas, tal cómo él mismo dice en el Proemio de su Teogonía. Y es que estando un día apacentando sus ovejas al pié del Helicón, se le aparecieron las nueve Musas, hijas de Zeus, y le infundieron tal inspiración, al mismo tiempo que le ofrecían una rama de laurel a modo de cetro, que se convirtió en un rapsoda dedicado a celebrar el linaje de los dioses.

La Teogonía, pues, es un largo poema inspirado por las Musas, un canto placentero que relata la sucesión de las tres generaciones divinas y el traspaso de poder que se produce de manera violenta entre los tres dioses que han gobernado el mundo: Urano, Cronos y Zeus.

De Caos, (abismo, vacío, oscuridad), Gea (el elemento sólido, asiento de todo) , el elemento líquido (representado por los dioses Ponto, Océano y Nereo) y Eros (potencia de unión) proceden todos los demás dioses, unos representando fuerzas y aspectos positivos y productivos del mundo, y otros , por el contrario, asumiendo rasgos de carácter negativo ,destructivo y descorazonador para el ser humano.
Asistimos, por tanto, a una larga lista de divinidades que se nos presentan con aspecto diverso: desde fuerzas cósmicas o naturales que vemos en la primera generación , hasta el panteón antropomórfico que regirá Zeus, pasando por toda una serie de dioses monstruosos que pueblan por un tiempo el mundo.
Es a partir de la tercera generación, vencidos todos los obstáculos, (la lucha contra los Titanes, contra Tifón) cuando Zeus, rector del mundo, concedidas ciertas parcelas de poder a los otros inmortales, gobierna aplicando su sentido de la justicia y su voluntad, de las que nadie, mortal o inmortal, puede escapar: ahí está el ejemplo de Prometeo.
En la parte final de la obra se nos da a conocer su amplia descendencia.

Bajo ese orden regido por Zeus, el mundo está plagado de dioses y hombres, hasta que aparecen las mujeres, castigo divino, para acompañar a los mortales por siempre.

La obra acaba con el catálogo de los héroes, semejantes a los dioses, engendrados por diosas unidas a hombres.
La Teogonía de Hesíodo habla del origen del mundo, de la creación de los dioses y de los mortales, y de todo aquello bueno y malo que rodea la vida de éstos.

Podéis encontrar más información sobre Hesíodo y el contexto social y cultural en que vivió
aquí.

jueves, 19 de octubre de 2006

Eros y Psique



Apuleyo nació en el año 125 d.C.en Madauros(una ciudad de Argelia) dentro del área de influencia del imperio romano.Gracias a la buena posición económica de su padre pudo estudiar en Cartago y después en Atenas, donde concluyó toda una esmerada formación con un amplio repertorio de disciplinas que van desde la música , poesía y geometría hasta la retórica, astrología y filosofía. Viajó por todo el Mediterráneo ejerciendo de orador,y en uno de sus viajes, en la actual Trípoli, conoció a una viuda, heredera de una gran fortuna, con quien se casó. Esta boda le llevaría posteriomente a los tribunales, acusado de usar la magia para seducirla. Ante la inapelable maestría de su elocuencia en su discurso de defensa, el tribunal lo absolvíó. A partir del año 170 los datos ya no son seguros y parece ser que muríó poco después en Cartago.
Son sin discusión obras suyas la Apología (discurso de defensa ante los tribunales), los Florida (textos de retórica y oratoria), De deo Socratis (un tratado sobre divinidades menores) y la novela Las Metamorfosis -o El Asno de oro, llamada así por San Agustín-.

La época en que vivió Apuleyo se corresponde con un contexto filosófico-espiritual-religioso en el que, del divino panteón olímmpico, no queda ya sino una leve somnbra que compite con diversos sistemas de pensamniento (los seguidores platónicos, los gnósticos y los redactores de los textos herméticos),con los cultos mistéricos, los dáimones, la magia y las supersticiones. Y coinciden todos ellos en la búsqueda de la verdad, aunque por vías diferentes, que les ayude a entender lo desconocido de la condición humana.
En el plano intelectual, en aquel momento surgió la Segunda Sofística, cuyos representantes se volcaron a la imitación de la cultura griega , especialmente los modelos literarios y retóricos aticistas. Apuleyo fue uno de sus mejores exponentes, junto a Luciano y Elio Arístides.

La novela Las Metamorfosis narra las desventuras de su protagonista Lucio, un joven comerciante que durante un vaje a Tesalia se inicia en la práctica de la magia, y por un error del ritual, en vez de volar, que era lo que pretendía conseguir, se convierte en un asno. A partir de ese momento lo vemos sufrir todo tipo de calamidades y aventuras estrafalarias, hasta que al final del libro, gracias a la intervención de la diosa Isis, recupera su condición humana.
Y en el centro de todo esto se encuentra la fábula de Eros y Psique, una historia de amor con final feliz que ha sido objeto de múltiples interpretaciones y estudios a manos de los diversos sistemas de pensamiento desde su época hasta la actualidad, así como tema de muchas representaciones plásticas por parte de todas las corrientes artísticas.