domingo, 1 de abril de 2007

Dioses y fiestas atenienses: Las Panateneas y las Grandes dionisias II


Hacia la misma época en que se construía el Partenón, Pericles ordenó la construcción de otros cuatro templos. En Atenas se construyó el templo de Ares, dios de la guerra, y el templo de Hefesto, dios del fuego, del taller y de la fragua del herrero, el Hefestión, aún bien conservado que , aunque no sobresaliese particularmente comparado con otros templos, su colocación sobre el ágora, lo situaba en el centro de la vida ateniense.

En el culto de los artesanos Hefesto está asociado frecuentemente con Atenea, pero su esposa es Afrodita, quien no hace mucho caso de este vínculo matrimonial y prefiere la fuerza primordial y guerrera de Ares. (Imagen:El templo de Hefesto en el Agora)


Los otros dos templos se hallan fuera de Atenas: en el promontorio de Sunio se elevaba el templo del dios del mar, Poseidón, visible a todos los barcos que volvían a Atenas por el este, siendo lo primero que se veía de la patria; y en la costa norte del Ática, en un acantilado se elevó un templo a Némesis, quien como personificación del destino no podía ser dejada de lado por un pueblo como el ateniense.

Dioniso era el dios del vino, y estaba ligado a la experiencia de la embriaguez, del delirio, de la locura y de la fiesta orgiástica. Su culto, que prefiere la montaña y el bosque y atrae hacia él a mujeres y bárbaros, es con frecuencia visto como subversor del orden constituido por la polis. En su santuario en Delfos era venerado junto a Apolo, y en la religión de la ciudad se integró reservándole su papel específico en la fiesta, en los momentos carnavalescos donde domina el vino, y sobre todo en los festivales teatrales.


En su honor se celebraban en Atenas importantes fiestas: las Dionisias Agrarias, de carácter alegre y ruidoso, con procesiones campestres y grupos de jóvenes cantando y lanzando bromas picantes y obscenas a quienes encontraban en el camino; las Leneas, en las que mujeres poseídas por el delirio báquico danzaban en el Lenaion sus danzas de éxtasis y desenfreno, y tenían lugar también representaciones líricas y dramáticas; las Antesterias fiestas que, durante dos días mediante diversas ceremonias en la ciudad y el Limneo, antiguo santuario de Dioniso próximo a Atenas, celebraban las bondades del vino, la llegada de Dioniso a la ciudad y sus efectos de prosperidad y fecundidad, y al tercer día concluían con unas ceremonias dedicadas a Hermes y a los muertos.


Pero sobre todo Dioniso está relacionado con las Grandes Dionisias, fiestas que duraban cinco días (en Elafebolion, Marzo) y que atraían a muchos extranjeros a la ciudad para asistir a las representaciones teatrales en el teatro de Dioniso al pie de la Acrópolis; también tenían lugar diversas ceremonias, procesiones y sacrificios en honor del dios.


Los festivales dramáticos estaban organizados por el estado, que encomendaba sus gastos a algún ciudadano solvente. Al final de los concursos tenía lugar la distribución de premios, según un jurado nombrado al efecto: en cada categoría, trágica y cómica, se entregaban tres premios: al poeta, al corego (el rico que ha sufragado los gastos del coro) y al protagonista.


En el mes Pianopsion(octubre) durante tres días se celebraban las Tesmoforias, en honor de Deméter , que vela tanto por la siembra en los campos como por la fecundidad de las mujeres; sólo participaban en ella las atenienses casadas; los hombres estaban excluidos totalmente. En el mes Posideon (diciembre) la fiesta de los Haloa tenía por objeto proteger el grano que estaba germinando en la tierra y se hacían sacrificios a Deméter y su hija Perséfone.


Los Grandes Misterios de Eleusis se celebraban en Boedromión(septiembre) en honor de Deméter y Perséfone,y en ellos las ceremonias rememoraban el rapto de Perséfone y su vuelta a la tierra, simbolizando el ciclo natural de la naturaleza.


Para acabar, simplemente mencionar que en los últimos decenios del sV se produjo la gran difusión del culto de Asclepio; su fama como dios médico sobrepasó los límites de la polis, y en el 420 fue introducido en Atenas, donde en la pendiente sur de la Acrópolis se le dedicó un santuario.