domingo, 24 de febrero de 2008

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 18.(Los esclavos) II


Y es que una de las principales fuentes de esclavos en el mundo griego era la guerra, pues existía la convención según la cual lo conquistado en la guerra pertenecía a los vencedores.
Recordemos en La Ilíada la disputa entre Agamenón y Aquiles por la hermosa Briseida, parte de un botín de guerra. Y en Las Troyanas de Eurípides vemos a las mujeres de la familia de Príamo, las nobles troyanas, que se lamentan terriblemente al verse, tras la destrucción de Troya, en manos de sus enemigos los aqueos, convertidas en esclavas.

En época clásica, en el contexto de la guerra del Peloponeso, parece que se recurrió a esta práctica en determinadas ocasiones, tal como leemos en Historia de la Guerra del Peloponeso de Tucídides que les pasó a los habitantes de Queronea ( libro I, 113), estuvo a punto de pasarles a los niños y mujeres de Mitilene, a no ser por la rapidez de una trirreme ateniense que llegó a la isla con un nuevo decreto de la asamblea (libro III,49), y les pasó a las mujeres de Corcira (libro IV,48) y a las mujeres y niños de Melos.(libro V,116)

Después del trigo y la madera, los esclavos eran en Atenas el tercer producto de importación, y procedían fundamentalmente de Caria, Cilicia, regiones del Ponto y Tracia, donde se hallaban los principales mercados de esclavos.

En Grecia cada ciudad tenía su propio mercado de esclavos (en el Ática había dos, uno en Sunion y otro en el Ágora), y en ellos se encontraban esclavos de todas las edades, condiciones físicas, aptitudes y nacionalidades, tanto mujeres como hombres, y no todos tenían el mismo valor.

La piratería por todo el mar Egeo y el rapto de personas en la ciudad o en el campo (práctica ésta última contra la que existían duras penas) podían convertir en esclavos a hombres libres.

En Atenas el padre de una familia pobre podía vender o abandonar al hijo recién nacido, a quien aguardaba o bien la muerte o la condición de esclavo, en caso de sobrevivir, al no ser reconocido legítimamente por nadie.

También, en ocasiones, la pobreza hizo que algunos se vendieran a sí mismos con tal de ser alimentados por alguien.

El deudor insolvente era vendido para que el acreedor recuperara su dinero. En Atenas esta práctica conoció su fin con Solón.

Por supuesto, los nacidos de madre esclava automáticamente se convertían en esclavos también ellos.



Existían tanto esclavos públicos, pertenecientes al estado, como privados.

La propia ciudad se servía de esta mano de obra para el funcionamiento de su estructura política y económica: tenía esclavos ordenanzas, secretarios, contables, heraldos …que trabajaban para los diversos organismos institucionales; verdugos, carceleros y agentes de policía como los arqueros escitas, auténtico cuerpo policial encargado del orden y seguridad de la ciudad; barrenderos, empleados en la fábrica de la moneda, remeros en las naves de guerra, peones en las obras y construcciones públicas; en las minas…

A todos ellos la ciudad concedía un subsidio para su sustento.


Los templos también eran poseedores de esclavos, quienes se encargaban de todos los trabajos más esforzados relacionados con su mantenimiento.


Imagen:
*Latomía del Paradiso, en el Parco Archeologico della Neapolis. Siracusa. Sicilia.


Bibliografía:
-Tucídides, Historia de la Guerra del Peloponeso.
Trad. de Vicente López Soto. Barcelona: Ed. Juventud. 1975
-Claude Mossé, “El Hombre y la Economía”, en El hombre griego. Trad. de J. Antonio Ochoa Anadón. Madrid: Alianza Editorial, 2000.