martes, 10 de febrero de 2009

Los residentes del mundo subterráneo. II



También habitan en el mundo de Hades dos elementos primigenios que nacieron del CAOS: Erebo y Nyx.

De su unión surgieron Éter y Hemera, sus hijos y contrarios.
Dice West (1): “Lo fundamental no es que sean sus opuestos, sino que están de una manera natural asociados con ellos: son incompatibles por naturaleza, pero inseparables en el pensamiento”. En efecto, no hay luz sin oscuridad, ni noche sin día.

Erebo y Nyx represetan la oscuridad, pero no son lo mismo, pues no tendría sentido la duplicidad. Del mismo modo, Éter y Hemera significan aspectos diferentes de la luz.

Erebo representa la oscuridad profunda que ocupa todo el mundo subterráneo; habita en él y lo ocupa con sus tinieblas; es su oscuridad permanente y además, siguiendo una gradación, cuanto más adentro más oscuro.
Se podría decir que el mundo subterráneo es oscuro porque allí habita siempre Erebo.
En ocasiones, su nombre es utilizado para referirse al mundo subterráneo en su conjunto, al espacio en sí, como una sinécdoque: es una manera de designar el todo con el nombre de una de sus partes.



Nyx tiene su morada en el interior de la tierra junto a sus hijos Hipnos y Thánatos.

A diferencia de Éter y Hemera nacidos de la unión de Nyx con Erebo, Hipnos y Thánatos y una lista considerable de personificaciones de carácter negativo constituyen la descendencia de Nyx tenida partenogenéticamente: Moros, (la muerte asignada o fijada para un hombre, frente a las Moiras, que serían las divinidades que asignan o fijan esa muerte), Ker, la tribu de los Oneiroi (los Sueños), Momo (Vituperio, Censura), Lamento, las Hespérides, las Moiras, las Keres, (como divinidades, asumen las mismas funciones que las Erinias: hacen pagar los crímenes. Ker sería la acción en sí de hacer pagar el crimen, la presión ejercida sobre el culpable hasta hacerle sucumbir),Némesis, Engaño, Ternura, Vejez y Eris.

Hesíodo menciona explícitamente las moradas de Hipnos y Thánatos junto a la de su madre Nyx.

Ellos tres y Hemera son, pues, habitantes temporales, eventuales, ocasionales. Y lo mismo podríamos suponer de la mayoría de los otros hijos, que vivirían también en las profundidades de la tierra y emergerían a su superficie como azote para los hombres de manera transitoria.

Nyx representa la oscuridad, pero no en el interior de la tierra, sino sobre la superficie de ella. Como sus dos hijos, no es una residente fija del mundo subterráneo; va y viene; entra y sale. Cuando sale a la superficie de la tierra, cubre a ésta con una densa y oscura nube y lleva a los mortales a uno de sus hijos, a Hipnos, el Sueño.
Al regresar al interior, su ausencia es ocupada por su hija Hemera, el Día, su contrario, que lleva la luz a los hombres.
Ahí reside la diferencia de “luminosidad ambiental” entre el interior y la superficie de la tierra: en ambos lugares se produce la presencia alternada de Nyx y Hemera, madre e hija, noche y día; cuando está una, no está la otra; pero en el mundo subterráneo está siempre Erebo, y su presencia contínua imprime permanentemente a ese mundo su carácter sombrío, lóbrego y tenebroso.

Por su parte, Éter, sobre la tierra siempre, se sitúa en el punto más alejado de ella.Hay también como una gradación en la intensidad de luz: cuanto más alto, más luz, y en lo más extremo no llega Nyx, por tanto nunca hay oscuridad.






(1)-M. L.West, Hesiod, Theogony. Oxford University Press, 1966

Imágenes:
*Lecito ático. 440 aC. Thanatos e Hipnos llevando el cuerpo de Sarpedón a su tumba. British Museum.
**Detalle del lecito anterior.