lunes, 1 de octubre de 2012

Jenofonte en contexto. (I)

Si nos atrevemos a  hacer una reconstrucción de la vida de Jenofonte a partir de los pocos datos biográficos de que disponemos, y teniendo en cuenta el contexto socio-político que le tocó vivir, a caballo entre el siglo V y el IV a.C., nos encontramos con un hombre de mundo, aventurero, curioso y ávido de nuevas experiencias y amistades, experto jinete, soldado valiente y prolífico escritor. También un desleal a su patria, aunque consecuente con su ideario político.

Nació en el demo de Erquia, de la tribu Egeida, en el interior de la región del  Ática, en el 430 a.C., en un momento histórico nada propicio para la vida de un bebé: acababa de estallar un año antes la Guerra del Peloponeso que enfrentó a Atenas y Esparta, junto con sus respectivos aliados, durante muchos años.

Durante su infancia, sufriría en el seno de su familia el miedo y las evacuaciones forzosas, desde las zonas rurales a Atenas, por las continuas expediciones que los peloponesios  realizaban sobre la región del Ática.  Estas incursiones supusieron la devastación del territorio, con la inevitable pérdida de cosechas y rentas procedentes del campo, y el hacinamiento por temporadas de los habitantes de toda la región del Ática en la ciudad de Atenas, con los consecuentes problemas de higiene y abastecimiento de víveres.
Precisamente en el mismo año de su nacimiento se vivió en la ciudad una peste horrorosa, que causó muchas muertes, incluyendo la del propio Pericles, el hombre que durante 30 años había dirigido la política de la ciudad y la había llevado a la cima de su expansión territorial, económica y cultural. 

Muerto Pericles, hasta el 421 a. C., año en que se firmó la Paz de Nicias entre las dos grandes potencias, la ciudad fue testigo de las desavenencias internas del partido democrático y de la aparición de  demagogos ávidos de poder.
Para Atenas, los acontecimientos bélicos se desarrollaron de manera que se produjeron éxitos importantes (Platea, Pilos...) , pero también defecciones de algunos aliados, algunas  derrotas (Delio, Anfípolis...) y, desde luego, la devastación del territorio del Ática.
Tras unos años más o menos tranquilos para la ciudad, en el 415 a. C., se aprobó en asamblea la puesta en marcha de una gran expedición a Sicilia, cuya causa profunda respondía a las ambiciones expansionistas en occidente de los miembros más radicales del partido democrático. El esfuerzo de la ciudad en reclutamiento de soldados fue enorme, por tanto el fracaso de la expedición dos años más tarde supuso un golpe irreparable en la sociedad ateniense.

Coincidiendo con todos estos acontecimientos, y dado que perteneció a una familia acaudalada, la infancia y primeros años de juventud de Jenofonte estarían ocupados en su formación: aprendería primero a leer y escribir y acto seguido recitaría de memoria fragmentos de los poetas. Esta formación sería completada con nociones básicas de aritmética.
Aproximadamente a partir de los doce años empezaría su formación física y se ejercitaría en flexibilidad y fuerza física como preparación para la posterior actividad militar, dedicando gran parte de su tiempo a practicar el deporte de la equitación, su gran pasión a lo largo de toda su vida.
Esta formación física se compaginaría con una educación intelectual complementaria  hasta llegar a la edad de los 18 años, momento en que comenzaría la efebía, o instrucción militar de dos años, indispensable para la incorporación de cualquier joven en el ejército de la ciudad y para convertirse en ciudadano. No es seguro si ya en la fase de formación militar los efebos se especializaban en infantería o caballería, pero lo cierto es que Jenofonte resultó ser un jinete muy experimentado.

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Nota: las fuentes principales que nos proporcionan los datos que poseemos sobre la vida de Jenofonte son sus propias obras y el libro segundo de Las Vidas de los Filósofos de Diógenes Laercio.

Imagen: Sócrates y Jenofonte. Fragmento de La Escuela de Atenas. Rafael. Estancia de la Signatura. Palacios Vaticanos.