martes, 3 de marzo de 2009

Meme de las optativas ¡CLÁSICAS EN PELIGRO!


Supongo que muchos de vosotros sabéis que en estos momentos la Consellería de Educación está trabajando en la restructuración académica del Bachillerato. Como consecuencia de ello, las optativas asignadas a los departamentos de Latín y Griego, Fundamentos Léxicos y Referentes Clásicos, corren un verdadero peligro.

Como profesora de Griego, me causa una enorme tristeza que, una vez más, los estudios relacionados con la Antigüedad Clásica sean despreciados, en términos generales, en la sociedad actual en que vivimos , y considerados innecesarios para la formación académica de un estudiante, siga cursando o no estudios universitarios posteriores.
Ello se agrava si pensamos que son las propias instituciones políticas en materia educativa las primeras en fomentar esta actitud de desdén, mermando sus estudios.

De ahi que, como exteriorización de este sentimiento de tristeza, y con la intención de que el hecho sea difundido y conocido lo más posible dentro del mundo de la enseñanza, sigo esta meme y la traslado a otros compañeros para que le den igualmente la máxima difusión.

Las reglas son las siguientes:

- Subir la imagen del meme e incluir la fuente.
- Subir las reglas.
- Descargar el documento que se acompaña con el meme y enviarlo a las direcciones de los sindicatos y representante de la Consellería que aparecen en él.
- Firmar en el libro de recogida de firmas abierto al efecto.
- Elegir a cuatro personas para que continúen el meme.
- Avisarles dejando un comentario en su blog.

Paso el meme a Antonio, Ricardo, Amparo y LLuïsa y Salva.

Imagen: La túnica de Neso

martes, 17 de febrero de 2009

Los residentes del mundo subterraneo III. Éstige

Océano y Tetis tuvieron una larga descendencia formada por todos los ríos y corrientes líquidas, que recorrían todos los rincones de la tierra y alcanzaban las profundidades del mar.
Según Hesíodo, Éstige fue la más sobresaliente de la estirpe femenina, la mayor, y como brazo principal de Océano, quien con su corriente envolvía la tierra, al mismo tiempo ocupaba (como diosa) y recorría (como agua) el mundo subterráneo.
Océano, rodeando la tierra, y Éstige, en su interior, padre e hija, estaban físicamente conectados y ambos estaban asociados al mundo de los muertos.

A excepción del texto de Hesíodo, quien la presenta primero como diosa y después como agua, normalmente encontramos que se alude a Éstige mencionando sus aguas, tal como leemos en Homero.

Hesíodo nos dice que de su unión con Palante (hijo de Euríbia y Crío) Éstige tuvo a Celo, Nike (Victoria), Cratos (Poder) y Bía (Fuerza), y que madre e hijos fueron los
primeros en presentarse ante Zeus como aliados para luchar contra los Titanes. Ello supuso que, en el reparto de honores que hizo el Crónida, los hijos de Éstige fueran recompensados con excelentes dones y la distinción de sentarse siempre al lado del propio dios. Así, entre otros motivos, se explica que el triunfo y gloria de Zeus sean siempre incuestionables, al estar contínuamente acompañado por los hijos de aquella.



Éstige, fue instalada en el lugar opuesto, en las profundidades de la tierra, pero no con menor honor, pues se convirtió en la garante de los juramentos de los dioses. Con tal privilegio aparece desde Homero, tanto en la Ilíada como en la Odisea, y muy detalladamente explica Hesíodo las consecuencias nefastas para aquel de los dioses que cometía perjurio.


El juramento por el agua de Éstige conllevaba supuestamente una libación, expresión del contacto directo con la diosa quien, actuando de juez, condenaba al perjuro.
Para los dioses, el castigo consistía en el destierro, el apartamiento del grupo, y el ayuno, la privación del néctar y la ambrosía, alimento de los inmortales; y ello durante un período de nueve años.
La divinidad desterrada era víctima como de una enfermedad que suponía entrar en coma y permanecer exánime y sin habla. Ni participaba de los banquetes ni de las asambleas divinas, las dos ocupaciones principales de los dioses.


Para el período de nueve años de castigo encontramos paralelismos en la Ilíada, cuando Hesfesto cuenta que estuvo ese mismo período de tiempo apartado y escondido en el fondo del mar con Tetis y Eurínome, al ser arrojado por Hera desde el Olimpo a causa de su cojera. También Prometeo, según Esquilo, estuvo los mismos años encadenado a causa de su traición a Zeus.


Pausanias en el libro octavo de su Descripción de Grecia, dedicado a Arcadia, describe un
paraje natural próximo a Nonacris en el que se encontraba un precipicio muy alto por el que fluía una corriente que los griegos llamaban Éstige, cuyas aguas venían a parar al río Cratis.

Dando un salto al mito, Pausanias referencia los autores que habían hablado del agua de la otra Éstige, la del mundo subterráneo: Hesíodo, Epiménides y con especial mención Homero, por ser el primero.
A continuación, habla de las propiedades nocivas de la corriente arcadia, pues estropeaba totalmente casi todos los materiales que entraban en contacto con su agua; incluso se hablaba de que pudieran estar contaminadas o envenenadas por causar en cierta ocasión, parece ser, la muerte a unas cabras que habían bebido en ella. Solamente se libraba de este poder destructor el casco de caballo, y no explica por qué.
La mala fama de la Éstige arcadia llegó a relacionarse incluso con la muerte de Alejandro Magno, pues algunos habían dicho que éste había sido envenenado con sus aguas, pero eso era algo que el propio Pausanias ni confirma ni desmiente, lo deja a la rumorología.

Parece ser, que desde la Antigüedad se establecieron comparaciones entre la Éstige arcadia y la mítica en estos dos aspectos: en cuanto al paraje natural, que en ambos se trataba de un risco muy elevado por el que destilaba una corriente muy fría que iba a parar a un agua mayor; y en cuanto a las propiedades del agua misma, nocivas y perjudiciales.

Contrariamente, en el mito, si recordamos el interés de Tetis de sumergir a su hijo Aquiles en la corriente subterránea con la intención de inmortalizarlo, encontramos en el agua una propiedad que se opone a los efectos causados a los dioses que cometen perjurio, lo que sirve para corroborar al menos, a pesar de esta oposición o precisamente por ella, sus propiedades verdaderamente sobrenaturales.



*Imagen: de la web. J Patinit, Caronte cruzando la laguna Estigia, s. XVI. Museo del Prado

martes, 10 de febrero de 2009

Los residentes del mundo subterráneo. II



También habitan en el mundo de Hades dos elementos primigenios que nacieron del CAOS: Erebo y Nyx.

De su unión surgieron Éter y Hemera, sus hijos y contrarios.
Dice West (1): “Lo fundamental no es que sean sus opuestos, sino que están de una manera natural asociados con ellos: son incompatibles por naturaleza, pero inseparables en el pensamiento”. En efecto, no hay luz sin oscuridad, ni noche sin día.

Erebo y Nyx represetan la oscuridad, pero no son lo mismo, pues no tendría sentido la duplicidad. Del mismo modo, Éter y Hemera significan aspectos diferentes de la luz.

Erebo representa la oscuridad profunda que ocupa todo el mundo subterráneo; habita en él y lo ocupa con sus tinieblas; es su oscuridad permanente y además, siguiendo una gradación, cuanto más adentro más oscuro.
Se podría decir que el mundo subterráneo es oscuro porque allí habita siempre Erebo.
En ocasiones, su nombre es utilizado para referirse al mundo subterráneo en su conjunto, al espacio en sí, como una sinécdoque: es una manera de designar el todo con el nombre de una de sus partes.



Nyx tiene su morada en el interior de la tierra junto a sus hijos Hipnos y Thánatos.

A diferencia de Éter y Hemera nacidos de la unión de Nyx con Erebo, Hipnos y Thánatos y una lista considerable de personificaciones de carácter negativo constituyen la descendencia de Nyx tenida partenogenéticamente: Moros, (la muerte asignada o fijada para un hombre, frente a las Moiras, que serían las divinidades que asignan o fijan esa muerte), Ker, la tribu de los Oneiroi (los Sueños), Momo (Vituperio, Censura), Lamento, las Hespérides, las Moiras, las Keres, (como divinidades, asumen las mismas funciones que las Erinias: hacen pagar los crímenes. Ker sería la acción en sí de hacer pagar el crimen, la presión ejercida sobre el culpable hasta hacerle sucumbir),Némesis, Engaño, Ternura, Vejez y Eris.

Hesíodo menciona explícitamente las moradas de Hipnos y Thánatos junto a la de su madre Nyx.

Ellos tres y Hemera son, pues, habitantes temporales, eventuales, ocasionales. Y lo mismo podríamos suponer de la mayoría de los otros hijos, que vivirían también en las profundidades de la tierra y emergerían a su superficie como azote para los hombres de manera transitoria.

Nyx representa la oscuridad, pero no en el interior de la tierra, sino sobre la superficie de ella. Como sus dos hijos, no es una residente fija del mundo subterráneo; va y viene; entra y sale. Cuando sale a la superficie de la tierra, cubre a ésta con una densa y oscura nube y lleva a los mortales a uno de sus hijos, a Hipnos, el Sueño.
Al regresar al interior, su ausencia es ocupada por su hija Hemera, el Día, su contrario, que lleva la luz a los hombres.
Ahí reside la diferencia de “luminosidad ambiental” entre el interior y la superficie de la tierra: en ambos lugares se produce la presencia alternada de Nyx y Hemera, madre e hija, noche y día; cuando está una, no está la otra; pero en el mundo subterráneo está siempre Erebo, y su presencia contínua imprime permanentemente a ese mundo su carácter sombrío, lóbrego y tenebroso.

Por su parte, Éter, sobre la tierra siempre, se sitúa en el punto más alejado de ella.Hay también como una gradación en la intensidad de luz: cuanto más alto, más luz, y en lo más extremo no llega Nyx, por tanto nunca hay oscuridad.






(1)-M. L.West, Hesiod, Theogony. Oxford University Press, 1966

Imágenes:
*Lecito ático. 440 aC. Thanatos e Hipnos llevando el cuerpo de Sarpedón a su tumba. British Museum.
**Detalle del lecito anterior.


martes, 27 de enero de 2009

Los residentes del mundo subterráneo. I


Según Hesíodo, muy bien se conocen el Tártaro los Hecatonquiros, pues fueron los primeros en habitarlo junto a los Cíclopes y los Titanes, encerrados allí por obra de su padre, que los temía.
Los Titanes salieron del seno de Gea en su acto de rebeldía contra Urano. En cambio, los Hecatonquiros y los Cíclopes siguieron allí por más tiempo, hasta que fueron rescatados por Zeus para intervenir en la Titanomaquia y, cuando esta gran guerra finalizó, los Hecatonquiros nuevamente fueron instalados en el Tártaro, pero esta vez con la función de ser los vigilantes de los Titanes, una vez derrotados y enviados allí por Zeus.

Las condiciones de vida en el mundo subterráneo no son las mismas para todos, ni siempre igual: unos habitan en espléndidos palacios; otros no; unos viven allí en un contínuo padecimiento; otros, en cambio, simplemente viven en ese submundo sin pena ni gloria; unos, próximos entre sí; otros, apartados; unos entran y salen; para la mayoría, la salida no existe.
Al principio, los Hecatonquiros sufrieron lo indecible, encadenados y padeciendo,pero después, cuando se instalaron allí por decisión de Zeus como vigilantes, la cosa cambia, y habitaron espléndidos palacios. Incluso parece ser que a Briareo se le concedió compañía femenina, una hija de Poseidón.
En cambio, los Titanes, a partir de su derrota en la Ttitanomaquia, permanecieron allí ocultos,vigilados y lejos de todos los demás residentes.
No tenemos información sobre el tipo de padecimiento que soportaban, pero el apartamiento y marginación con que se les trata ya parece un síntoma de su penar.

No son ellos los únicos residentes del mundo subterráneo.
Por supuesto, y para empezar mencionemos a Hades y Perséfone, que habitan espléndidas mansiones.
En los versos de Homero, la ubicación de la morada de Hades no parece coincidir con la de Hesíodo pues, según los versos del poeta jonio, se entiende que bajo la tierra está primero la mansión de Hades y luego el Tártaro. En cambio, en Hesíodo la mansión del hijo de Crono se halla dentro del espacio rodeado por el muro de bronce, dentro del Tártaro, junto con los palacios de otros residentes. Y esto viene confirmado por el hecho de que cuando describe el Tártaro y enumera las divinidades que lo habitan en sus respectivas moradas, menciona el muro de bronce al principio y al final del párrafo, como una manera de insistir con el lenguaje en ese muro que los rodea físicamente.


Al principio Hades vivía solo en su reino, muy lejos de la compañía de los otros dioses olímpicos, y para cambiar esta situación raptó a Perséfone, la hija de Deméter y se la llevó a las profundidades de la tierra.(1) Con toda seguridad, las características del mundo que le tocó gobernar, además de su propio carácter, explicarían su escasa vida amorosa y, de alguna manera, podría entenderse que Zeus, sintiendo un poco de pena por su hermano (tan dado él al amor), consintiera o incluso fuera cómplice en el rapto de la alegre Perséfone, su propia hija, para que Hades tuviera allá abajo una compañera, aunque fuera por una tercera parte del año.
Aparte de ésta, solo conocemos otras dos historias que relacionen sentimentalmente a Hades y un personaje femenino (Minta y Leuce).
No se trata de una renuncia voluntaria del dios a los placeres de Afrodita, sino más bien un rechazo a su compañía por parte de todos los demás dioses y diosas inmortales.

Así, se entiende que Hades tenga que recurrir al rapto, y él mismo en persona salió de la tierra con su carro dorado tirado por caballos inmortales y se llevó a la joven diosa, contra su voluntad, al mundo subterráneo y,una vez allí, si no con la persuasión, con la astucia, consiguió que inexorablemente se cumplieran las leyes de su mundo, y la muchacha no pudiera volver a la luz de la superficie de la tierra; al menos, no completamente.

Con el reparto temporal de la presencia de Perséfone en la tierra y en el reino de Hades, se cumple la voluntad de Deméter, que presionó a Zeus con la
amenaza del fin de la estirpe humana por falta de alimento y, consecuentemente, los dioses se hubieran visto privados del honor de las ofrendas; pero, al mismo tiempo, Hades conserva su pareja, pues Perséfone ha comido del alimento del mundo de los muertos y eso la retiene allí.

Nota:
(1) Algunas tradiciones ubican la pradera donde fue raptada Perséfone en Enna, junto al lago Pergusa, en Sicilia.

Imágenes:
*Vista panorámica del lago de Pergusa ,desde Enna. Sicilia.
** Escultura en la Fuente del Rapto de Proserpina. Enna. Sicilia.
*** Escultura en la fuente del Rapto de Proserpina. Enna. Sicilia.

domingo, 18 de enero de 2009

El Tártaro. Traduciendo a...


Al mundo subterráneo gobernado por Hades pertenece el Tártaro.

Sobre la etimología del término Chantraine nos dice que permanece inexplicada y que podría tratarse de un préstamo oriental.
De la misma raíz son los adjetivos ταρτάριος,α,ον y ταρτάρειος, α,ον con el significado de “del Tártaro”; y los verbos ταρταρόω “precipitar en el Tártaro” y ταρταρίζω: temblar de frío.

El Tártaro es citado por primera vez en Teogonía en el verso 119, y tanto este verso como el 118 han sido objeto de no poca polémica entre los estudiosos de crítica textual.
Ya desde la Antigüedad existió divergencia en su interpretación. Fueron ignorados por Platón, Aristóteles y algunos otros autores posteriores que siguieron a éstos. Sin embargo, aparecen en todos los manuscritos, y fueron conocidos y aceptados por autores como Plutarco o Pausanias.

Si se admite su autenticidad, la siguiente cuestión es resolver si Τάρταρα τ᾿ ἠερόεντα, forma neutra plural, funciona como sujeto u objeto.
Siguiendo a West [1], pudo ser que Hesíodo presentara en el comienzo de su obra únicamente tres elementos primigenios del mundo, Caos, Gea y Eros, pero después añadió un cuarto, el Tártaro (sujeto, pues), al darse cuenta en la Titanomaquia de la omisisón de un espacio importante en la cosmogonía.

Otros autores, en cambio, interpretan Τάρταρα τ᾿ ἠερόεντα como forma en acusativo igual que κάρη (por tanto, sería un espacio más habitado por los dioses inmortales) pero, según West, no tendría mucho sentido que Gea fuera asiento seguro de algo que está en su propio fondo, debajo de ella, en su interior más profundo, su prolongación.

en otro orden de cosas, salvo en dos versos, donde aparece la forma neutra plural, Hesíodo recurre a la forma masculina Tártaros.


Antes de describir el Tártaro en el verso 721 y siguientes, Hesíodo alude a un lugar en lo más remoto de las profundidades de la Tierra, oscuro, donde han estado encadenados los Cíclopes y los Hecatonquiros por obra de Urano, su padre, padeciendo sufrimientos, hasta ser liberados y traídos nuevamente a la luz por Zeus.

Allí igualmente estuvieron los Titanes, aunque por menos tiempo, pues salieron de allí después de sublevarse contra su padre, con el consejo de Gea.

Si leemos la descripción del Tártaro que nos proporciona Hesíodo, concluímos que, desde luego, da miedo: se halla en lo más alejado del interior de la tierra; carece de luz: es oscuro, tenebroso, sombrío; es húmedo, pues de allí mismo arrancan las fuentes y términos de todo, y por doquier arrecian terribles tempestades; es profundo: parece no tener suelo. Es un gran abismo.
Está delimitado por un muro de bronce, obra de Poseidón, con puertas cubiertas por una profunda oscuridad. (No fue éste el único muro que levantó este dios).

Además, sus primeros moradores no lo han pasado nada bien, encadenados y sufriendo.


Vayamos de viaje:
Penetramos en el interior de la tierra y bajando, bajando, bajando, al cabo de nueves días bajando, en el décimo nos encontraríamos con un muro de bronce inexpugnable, pero que tiene unas puertas también de bronce por las que únicamente se puede acceder al otro lado del muro. Detrás de esas puertas se halla el Tártaro, que no tiene fondo y en el que por todos lados arrecian terribles tempestades.

Bueno, mejor lo pensamos dos veces!!

Notas:
[1] M.L.West, Hesiod. Theogony. Oxford University Press, 1966

Imagen: web

sábado, 10 de enero de 2009

Soberanía de Hades: El mundo de los muertos.





Otro aspecto con que se nos presenta Hades en Homero y en la Teogonía alude a su peculiar temperamento: es un dios desagradable, inflexible, odioso, fuerte, violento, su corazón es implacable (sinónimos: inflexible, inclemente, duro, cuya voluntad es imposible doblegar), y para los hombres es el más odioso de todos los dioses.

Hades no sólo vive en el espacio que hay bajo tierra, además lo gobierna; ese será siempre su dominio, el reino donde ejerce su autoridad, sin intromisión nunca de ningún otro dios.
Ese lugar bajo tierra no está vacío, todo lo contrario, desde los primeros testimonios literarios allí van los muertos y allí están y Hades, desde su palacio, junto con Perséfone, gobierna sobre ellos.


Y de ser así, Sócrates se alegraría tremendamente; sería el colmo de su felicidad pues, al morir, podría estar junto a hombres y mujeres tan extraordinarios como los que tomaron parte en la historia de Troya.


Imagen de la web: fragmento de crátera apulia, 330-310 aC.

martes, 2 de diciembre de 2008

Traduciendo a...La primera guerra del mundo



El texto de la Teogonía de Hesíodo describe detalladamente la tremenda lucha que tuvo lugar en los primeros tiempos de la aparición del mundo entre dos generaciones sucesivas de dioses: los Titanes, hijos de Gea y Urano, y los Crónidas o descendientes de Crono, él mismo uno de los Titanes.
El sentido de esta primera guerra en el mundo, la Titanomaquia, se ha explicado como la lucha por el derecho a la sucesión del tiempo, a la sucesión de las generaciones pues Crono, para evitar que ninguno de sus hijos lo destituyera del poder supremo, los engullía nada más nacer, colapsando así el tiempo, impidiendo la diacronía, y con ello el futuro.

Fue necesario un plan estratégico a largo plazo para que finalmente tuviera lugar este enfrentamiento: Crono fue engañado por Rea y engulló una piedra en lugar de Zeus, el último hijo; éste fue llevado a Creta y criado a escondidas; llegado el momento oportuno, una vez Zeus llegó a la edad adulta, se le proporcionó un brebaje a Crono que causó que vomitara a los hijos deglutidos, los cuales, si fueron tragados recién nacidos, al salir adquirieron forma adulta y disposición para luchar junto a Zeus.


Llegó entonces el momento de los posicionamientos y en el bando de los Crónidas, aparte de los hijos e hijas de Crono y Rea: Hestia, Deméter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus, la ayuda de Gea y la misma Rea, encontramos a descendientes de Titanes: a Metis, hija de Océano y Tetis; también a Estigia, hermana de la anterior, con sus hijos, Celo, Nike, Cratos y Bía.
Se puso de este bando también Hécate, hija de Perses y Asteria, por tanto nieta de Titanes.
A todos los compensaría después Zeus, otorgándoles honores, por luchar a su lado.


Y empezó la batalla.

Después de diez largos años de lucha indecisa entre los dos bandos, los Crónidas atacando desde el Olimpo y los Titanes desde la cima del Otris, resultó necesaria la liberación de los Hecatonquiros y de los Cíclopes, que en el Tártaro penaban encadenados por acción de su padre Urano.
Zeus mató primero a su vigilante, Campe, y de inmediato los liberó.

A partir de este momento, las respectivas versiones de Hesíodo, Teogonía, y de Apolodoro, La Biblioteca , difieren: aparte de la mayor riqueza de detalles del primero y la concisión del segundo, Hesíodo destaca la definitiva intervención de los Hecatonquiros lanzando piedras con sus vigorosas manos hasta sepultar a los Titanes, y Apolodoro, en cambio, alude a la aportación de los Cíclopes en cuanto que proporcionan a los tres hermanos varones, Zeus, Poseidón y Hades, las armas con que adquirirán más fuerza para luchar: el trueno, el relámpago y el rayo para Zeus, el tridente para Poseidón y el casco para Hades.

No hay detalles de la intervención de Hades, aunque sí sabemos que luchó con su yelmo junto con los otros "Crónidas", a los que se refiere Hesíodo siempre como un colectivo, de la misma manera que el otro bando es denominado con el término “los Titanes”, sin especificar nada en particular de ninguno de ellos.
No es el caso de Zeus, de quien sí leemos en Hesíodo, antes de la actuación de los Hecatonquiros, aspectos de su intervención que resultan decisivos para la victoria.

Imágenes (web):
*La derrota de los Titanes, s.XVI Jordaens.
*La batalla entre los Dioses y los Titanes, 1600. Wteawel