martes, 1 de abril de 2008

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 20.Las fiestas atenienses 2. (αἱ ἑορταί)

El coste de muchas fiestas religiosas, más que asumido por el tesoro público, recaía sobre ciudadanos particulares con importantes recursos económicos, como una forma de impuesto anual. Era entendido como un servicio para el pueblo, (ἡ λειτουργία), , una carga económica, pero al mismo tiempo una fuente de crédito y prestigio sociales.
Aparte de su titularida
d, asumían a veces la función directora durante la festividad.

Para algunas divinidades actuaban, en calidad de encargados, sacerdotes (ὁ ἱερεύς) reconocidos por la ciudad; normalmente, eran miembros de familias aristocráticas que, con carácter vitalicio, asumieron esta función por considerarse descendientes de nobles familias o clanes con quienes entroncaba el culto en cuestión en una época muy anterior. De igual modo, esta supuesta vinculación sanguínea les proporcionó ciertos privilegios y prerrogativas para sus mujeres e hijas, que ejercieron como sacerdotisas (ἡ ἱέρεια)o protagonistas de algunos rituales.

La titularidad de un sacerdocio hereditario, a pesar de ser una función honorable, no imponía un particular estilo de vida religioso que lo distinguiera del de cualquier otro ciudadano. La única excepción en este sentido podría ser el Hierofante de los Misterios de Eleusis, quien parece que llevaba un tipo de vida especial.

El cargo del arconte rey, (ὁ ἄρχων βασιλεύς), elegido anualmente por el gobierno democrático de la ciudad, y cuyas funciones se centraban en todo lo relacionado con el culto y la religión, fue una reminiscencia del liderazgo en los asuntos sagrados que ejerció el rey en la época monárquica, muy anterior a la creación de la ciudad-estado.



Aunque las ceremonias fueran dirigidas a diferentes dioses, se pueden señalar unos elementos comunes en todas ellas.

1-la ofrenda (τὸ ἀνάθημα), especialmente el sacrificio de un animal: (ἡ θυσία)).

La víctima (τὸ ἱερεῖον), su edad y género variaban según la divinidad a quien fuera dirigida. Lo más habitual era que, tras la matanza, fuera troceada y asada. Algunos huesos y las vísceras eran quemados, pero las partes comestibles eran repartidas entre los asistentes.

Que el dios recibiera las partes menos apetecibles tiene su explicación en el mito de Prometeo.

Nada más lejos de la realidad que interpretar este festín de carne como un acto de comunión con la divinidad; más bien era la oportunidad ideal para comer carne, pues una familia estándar no se lo podía permitir con mucha frecuencia.

Aunque la carne de una víctima era la ofrenda más usual, diferentes cultos muestran otros tipos de ofrecimientos: frutos, vegetales, cereales, pasteles…; bebidas, especialmente vino y leche que, excepto la parte ofrecida a la divinidad (ἡ σπονδή : libación), también eran repartidas entre los asistentes.

De igual modo, los atenienses deleitaron a sus dioses con aromas: quemaban incienso (ὁ λίβανος) y hacían emanar diversas esencias y perfumes, entre otros motivos para combatir el fuerte olor a carne asada y huesos quemados.

También sonaba la música que, aparte del placer en sí misma, puede que tuviera otras funciones secundarias.

2-el altar (ὁ βωμός), elemento primordial de un recinto sagrado (τό τέμενος): se ubicaba fuera del templo, al aire libre, delante de la puerta principal. El templo (τὸ ἱερὸν) solo servía para albergar las imágenes de los dioses (τὰ ἀγάλματα) en un emplazamiento noble.

Lógicamente, durante el sacrificio las puertas estarían abiertas para que el ritual se conectara con la divinidad a quien iba dirigido. Parece ser que, exceptuando los días de sus respectivas ceremonias, durante el resto del año los templos permanecían cerrados.

3-las plegarias: (αἱ εὐχαί): no hay ningún libro que recoja las oraciones de súplica o de agradecimiento que emplearan los atenienses en las ceremonias. La recitación parece que iba a cargo del que sacrificaba el animal, que podía ser también el titular de la λειτουργία.
En todo caso, parece que fueron fórmulas generales, esquemas formales, transmitidos oralmente de padres a hijos.

4-particularmente importante fue la procesión (ἡ πομπή: envío), entendida como el envío de una ofrenda a la divinidad.
Seguía una ruta marcada por la tradición, a menudo con representaciones y paradas durante el trayecto. El lugar que ocupaban en ella los diferentes componentes estaba estrictamente reglamentado.
El coste de la preparación y puesta a punto de una procesión era sufragado también por una
λειτουργία, pues era ocasión para nuevos y caros vestidos y elaborado equipamiento.
La importancia de las procesiones en Atenas explica que se construyera a principios del siglo IV aC un edificio específico para las necesidades que requirieran. Era el
Πομπεῖον, ubicado entre la Puerta Sagrada y la Puerta de Dipilón, punto de partida para las procesiones de las Panateneas dirigidas puertas adentro hacia la Acrópolis, y para las de los Misterios, puertas afuera hacia Eleusis.

5-las competiciones y los concursos atléticos (τὰ ἆθλα): especialmente cautivadoras eran las diversas modalidades de carreras, en las que los atenienses disfrutaban enormemente y creían que así lo hacían también sus dioses.
Una competición exclusiva de Atenas fue la carrera de antorchas
(ἡ λαμπαδηδρομία ) en sus diversas modalidades: de relevos a pie, a caballo…


Bibliografía:

-H.W.Parke, Festivals of the Athenians. London: Thames and Hudson, 1986

Imágenes:

*Templo de la Concordia en Agrigento, sV. Sicilia.
**Templo dórico de Segesta, sV. Sicilia.




miércoles, 12 de marzo de 2008

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 20Las fiestas atenienses 1



“…καὶ ὡς Θεσμοφορίοις ἐμοῦ ἐν ἀγρῷ ὄντος ᾤχετο εἰς τὸ ἱερὸν μετὰ τὴς μητρὸς τῆς ἐκείνου…”

“…y que en las Tesmoforias, mientras estaba yo en el campo, fue al templo con la madre de aquél…”


Caray con la mujer de Eufileto! Qué atrevida al acudir a un sitio público con la madre de su amante, aunque fuera un lugar al que acudieran solo mujeres!

¿Es verosímil que hiciera eso, o por otro lado es una exageración o mentira de la esclava por la presión de las circunstancias?

Aceptar el hecho supone:

-que la mujer de Eufileto confiaba en que no iba a trascender su audacia, por tanto tendríamos que dar por hecho la existencia de un corporativismo sólido entre el sector femenino de la población frente al mundo de los hombres, de manera que su relación extramatrimonial sería como un secreto a voces entre sus colegas, pero del que nada sabría su marido.

-que tuvo al menos una ocasión previa para conocer y entablar ciertos lazos de amistad y complicidad con la madre de Eratóstenes, de manera que acordaran ir juntas a las Tesmoforias. ¿y qué necesidad tenía de ello?

Por otro lado, tanto si se trata de una mentira o una verdad a medias, podemos pensar que tal vez simplemente coincidieran en las ceremonias de esta fiesta, a la que era normal que acudieran, como esposas legítimas que eran, junto con el resto de mujeres de su misma condición.

Para conocer los detalles de las fiestas de las Tesmoforias debéis leer el post de Elena.

Resumiré aquí algunos rasgos generales de las fiestas áticas.

Del mundo griego, por la prominencia y el papel destacado que desempeñó a lo largo de la época clásica, y no por casualidad, Atenas ha sido tratada privilegiadamente en el sentido de que es la ciudad de la que las fuentes nos han proporcionado más información en todos los ámbitos y, concretamente en el de las fiestas de la ciudad, se cumple también esta afirmación. Pero no olvidemos que las otras ciudades griegas también veneraron a los dioses con fiestas, algunas de esquemas rituales similares a las áticas si coincidían en los dioses venerados, y otras con las particularidades que la historia de la ciudad y las divinidades patronales exigieran.

Ya dije que las fiestas estaban indisolublemente unidas a los cultos religiosos, y no se pueden entender sin tener presentes los dioses a quienes se dedicaban.

Su frecuencia y posición en el calendario ático se puede apreciar en este cuadro:

Hecatombaion

Kronia (12),Synoikia (16),Panathenaia (28),

Metageitnion

Metageitnia(7), Herakleia (¿?)

Boedromion

Genesia (5),Artemis Agrotera(6),Boedromia(7), Mysteries(15-21)

Pyanepsion

Proerosia(5),Pyanepsia,Oschophoria(7),Theseia(8),
Stenia(9),ThesmophoriaHalimus(10),Thesmophoria(11-13), Chalkeia(29),Apaturia(30)

Maimakterion

Maimakteria(30),Pompaia(¿?)

Poseideon

Poseidea(8),Haloa(26),Dionysia rurales(30)

Gamelion

Lenaia(12), Gamelia(¿?)

Anthesterion

Anthesteria(12-14), Diasia(23)

Elaphebolion

Elaphebolia((6),Asclepeia Proagon(9), Dionysia urbanas (10-¿?)Pandia(¿?)

Munichion

Fiesta de Eros(4), Procesión al Delphinion(6), Munichia(16),
Olympieia(19)

Thargelion

Thargelia(6-¿?),Bendidia(19),Plynteria(25), Kallynteria(¿?)

Skirophorion

Skira(12), Dipolieia(14), Diisoteria(14)

El año griego constaba de 12 meses lunares de 30 y 29 días alternados. Ello suponía un año de 354 días y, para hacerlo coincidir con el año solar, insertaron un mes extra repitiendo el duodécimo mes cada cierto tiempo.

De todos modos, este año lunar no se remonta a un tiempo muy antiguo, y los eruditos coinciden en datar su incorporación en la primera mitad del siglo VII aC.

La relación entre calendario y fiestas se aprecia en que casi todos los meses reciben su nombre a partir de alguna fiesta que tenía lugar en ese mes.

Curioso es que ninguno reciba el nombre de alguna fiesta dedicada a Atenea, la diosa patrona de la ciudad, ni tampoco es ella la divinidad a quien se le tributan más fiestas; además, algunos reciben el nombre de fiestas no especialmente importantes en época clásica. (Dejo el profundizar en esto para otra ocasión)

Todo ello se puede explicar si tenemos en cuenta factores como el origen agrario de muchos cultos, en los que los ritos para propiciar la fertilidad y fecundidad eran primordiales, y no es Atenea originariamente una diosa de la fertilidad,la antigüedad de algunas fiestas, que se retrotraen a la época monárquica, y la procedencia foránea de algunas, bien de Jonia o de poblaciones locales del Ática .

Así se explica que, mucho tiempo después, en la Atenas clásica, en la que la agricultura ya no era la principal fuente de riqueza y se había convertido en la más importante potencia marítima bajo la protección de Atenea, algunos de estos nombres y ritos estén faltos de sentido, pero siguieron vigentes simplemente por el peso de la tradición.



Bibliografía:
-H.W.Parke, Festivals of the Athenians.
London: Thames and Hudson, 1986
Imagen:
*Detalle de la reproducción en maqueta de la parte central del frontón oeste del Partenón. Museo de la Acrópolis. Atenas.

sábado, 8 de marzo de 2008

Fuentes para el estudio de las fiestas áticas

Dijo Pericles en su oración fúnebre, tal como nos ha transmitido Tucídides:

“Y además nos hemos procurado muchos recreos del espíritu, pues tenemos juegos y sacrificios anuales …”

Ciertamente los griegos disfrutaron de muchas fiestas repartidas por todo el calendario anual, y todas ellas estaban relacionadas con la veneración a sus dioses: todos los ritos y ceremonias que en ellas tuvieron lugar como las procesiones, ofrendas, competiciones y carreras, representaciones…tuvieron siempre una dimensión religiosa, un carácter sagrado, reforzado por el peso de la tradición y de las leyes no escritas, que contribuyó a fosilizar las ceremonias incluso cuando el desvanecimiento del sentimiento y la devoción las hizo incomprensibles.

No es extraño que existiera una regulación escrita sobre ceremonias y fiestas pues tenían muchas.

Ya el corpus legal de Solón en el s VI reservó un apartado para lo relacionado con las fiestas, del cual nos ha llegado muy poco.

En el siglo V un ateniense llamado Nicómaco preparó un nuevo código relativo a las ceremonias religiosas de la ciudad. A partir de las excavaciones del Ágora nos hacemos una idea del formato y contenido de dicho código: escrito en ambas caras de dos muros, en columnas y con dirección bustrofedóntica, incluía los días y nombres de los festivales, datos de los funcionarios responsables, sus honorarios, rasgos específicos de las víctimas ofrecidas y su coste…Por desgracia solo pequeños fragmentos del llamado Código de Nicómaco nos han llegado, con lo cual nos hacemos una idea de todo lo que se ha perdido.


En cuanto a las fuentes literarias, no ha sobrevivido ningún libro de la Antigüedad que versara exclusivamente sobre las fiestas, sin embargo, aunque se trate de más o menos breves alusiones, algunos géneros literarios resultan útiles para conocer aspectos de la religión ática: la historia, tragedia y comedia, la oratoria.

Durante la centuria 370-270 aC un grupo de escritores conocidos como los atidógrafos escribieron historias sobre Atenas, y dedicaron muchas páginas a los orígenes legendarios de las instituciones religiosas. Sin embargo, sus escritos eran tan técnicos y especializados que no interesaron para elaborar antologías y colecciones, de manera que sus obras se perdieron, salvo las citas y comentarios que nos han llegado a través de los redactores de diccionarios y enciclopedias de época tardo-romana y bizantina.

Estos lexicógrafos daban explicaciones de los términos oscuros de los rituales para los lectores que los encontraran en textos literarios. Para ello consultaban directa o indirectamente los escritores de los siglos IV y III, y se limitaban a explicar las palabras en cuestión. Su interés era puramente léxico y no profundizaron en el significado de las ceremonias que aquellos registraron, ni trataron de contextualizar sus entradas lexicográficas mediante explicaciones generales de una religión extinta.

Los eruditos modernos han recopilado y ordenado los fragmentos de los atidógrafos y han formado un corpus con los principales escritos antiguos sobre los orígenes de las fiestas áticas.


Por otra parte, durante la democracia, Atenas tuvo la costumbre de publicar las principales actividades de la ciudad inscribiendo los documentos oficiales en piezas de mármol. Las actividades de la religión de la ciudad fueron de las más importantes, y por ello inscripciones sobre ellas de ese período hay muchas, bien se trate de copias de legislación referente a los cultos, o bien registros de gastos en sacrificios y fiestas.


De entre las fuentes iconográficas, la cerámica ofrece un amplio repertorio de imágenes, sin embargo lo difícil en muchas ocasiones es asociarlas con los ritos concretos. Y no olvidemos la aportación de los frisos y otros elementos arquitectónicos de los templos, especialmente del Partenón, con representaciones figuradas de rituales sagrados .


Bibliografía:
-H.W.Parke, Festivals of the Athenians. London: Thames and Hudson, 1986.

Imágenes:
*Fragmento friso sur del Partenón. British Museum.
**Fragmento friso norte del Partenón. British Museum.



miércoles, 27 de febrero de 2008

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 18. (Los esclavos V)

En lo que respecta a la condición jurídica del esclavo, ya hemos dicho que es un ser vivo que pertenece a su dueño, como un elemento más de su propiedad, que puede ser comprado, vendido y alquilado; en varios discursos privados de Demóstenes leemos que son inventariados junto con el resto de haberes cuando se trata de clarificar el valor total de una herencia.

No tenían ningún derecho, carecían de vida privada, no recibían ninguna educación y no podían tener hijos sin el consentimiento de sus amos.

Por otro lado, los esclavos domésticos participaban en los rituales y celebraciones de la casa, (en Las Coéforas de Esquilo, el coro de esclavas, portando ofrendas y realizando las típicas muestras de dolor, acompaña a Electra ante la tumba de Agamenón); si enfermaban se les cuidaba, y eran enterrados en la sepultura familiar.
Los comprados entraban en la nueva casa tras un ritual de acogida y, por los testimonios que nos han llegado, parece que algunos esclavos pudieron tener un trato cordial y afable por parte de sus dueños:


-Jenofonte, Económico, IX, 12:

Respecto a su ama de llaves: “La enseñamos también a ser afectuosa con nosotros, compartiendo con ella nuestras alegrías cuando las teníamos e invitándola a participar de nuestras penas si las había. También la educamos para que se interesara en aumentar la hacienda, haciéndola colaboradora en las decisiones y partícipe en los éxitos. También le inculcamos la justicia…”.

Los que eran liberados o manumitidos pasaban a la categoría de metecos, con lo cual, en caso de prosperar, podían tener sus propios negocios, pero seguían manteniendo ciertas obligaciones con la familia a la que habían pertenecido.

Algunos dieron muestra de tal comportamiento fiel, juicioso y honrado, para con sus amos y también para con la ciudad, que llegaron a obtener el derecho de ciudadanía.

Un ejemplo digno de mención lo tenemos en el discurso en otro lado citado de Demóstenes Excepción a favor de Formión, un esclavo liberto a quien su antiguo amo Pasión ,que también fue esclavo, nombra como arrendatario de su banco y de su fábrica de escudos y, al morir, le lega en su testamento la mujer y la tutela de su hijo menor (en vez de al hijo mayor de edad), prueba del crédito y aprecio que inspiró a su antiguo amo.

Por otra parte, ante un tribunal de justicia, su testimonio, de ser requerido, era admitido únicamente bajo tortura. Al procedimiento se le llamaba πρόκλησις , que suponía una provocación, un reto entre los litigantes, que no siempre se aceptaba por la parte contraria, y según los intereses de los encausados o bien se ensalzaba como medio de prueba o se criticaba duramente.

En el discurso de Demóstenes, Contra Onétor I, 37 podemos leer:

“Vosotros, ciertamente, en el terreno privado y en el público consideráis el tormento como el más exacto de todos los medios de prueba, y siempre que ha habido testigos presenciales de condición esclava y libre, y hace falta averiguar lo que se investiga, no recurrís a los testimonios de los libres, sino que sometiendo a tortura a los esclavos tratáis de descubrir la verdad de esa manera”.

En el discurso de Lisias Defensa sobre el tocón de un olivo sagrado, 34 leemos:

“Aún más, consejeros, considerad esto otro: me presenté con testigos ante él para decirle que tenía todos los esclavos que adquirí cuando entré en posesión de la finca, y que estaba dispuesto, si quería, a poner en sus manos a cualquiera para tormento –porque pensaba que así era más segura la verificación de sus palabras y de mis actos-. Mas éste no aceptó, alegando que no hay credibilidad alguna en los esclavos…”.

Y en Contra Onétor I, 35, de Demóstenes leemos:

“…y sabiendo a ciencia cierta que la mujer continuaba viviendo con él, le reclamé tres esclavas que sabían que la mujer seguía cohabitando y que los bienes se hallaban en poder de los citados individuos, con el fin de que no hubiera sobre dichos puntos sólo palabras, sino también pruebas de tortura. Pero éste, al hacerle yo ese requerimiento, y aun cuando todos los presentes manifestaban que mis razones eran justas, no quiso recurrir a ese riguroso medio…”.

Para acabar, hay que decir que no en pocas ocasiones vemos, en la Comedia Ática, en las historias relacionadas con la vida cotidiana que Aristófanes nos ha legado, el ir y venir de los esclavos que, aún siendo mandados, muestran una actitud pícara, insolente, astuta y desvergonzada respecto a sus amos, a veces incluso más sensatos y listos, y casi siempre con pocas ganas de trabajar, perfil que se explotará en mayor medida en la Comedia Nueva y en la Comedia Latina.

Bibliografía:

Demóstenes, “Contra Onétor, por expulsión y desposesión, I ” y “Escepción a favor de Formión” en Discursos Privados I. Trad. de Jose Luis Colubi Falcó. Madrid: Gredos, 1983.

Lisias, “Areopagítico. Discurso de defensa sobre el tocón de un olivo sagrado” en Discursos. I. Trad. de Jose Luis Calvo Martínez. Madrid: Gredos, 1988

Jenofonte, Económico. Trad. de Juan Zaragoza. Madrid: Biblioteca Clásica Gredos, 1993

Imagen: Detalle fachada de un palacio en Módica. Sicilia

lunes, 25 de febrero de 2008

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 18(Los esclavos) IV


En el servicio doméstico, las tareas que pudieron desempeñar eran tantas como actividades relacionadas con el mantenimiento de una casa y la vida diaria de una familia existen, y ya vimos que correspondía a la esposa del cabeza de familia dirigir a los esclavos en estas tareas de puertas adentro.

Veamos ahora a algunos(as) esclavos(as) en el desempeño de sus tareas:

1-Jenofonte, Económico, IX, 10-11: (en casa de Iscómaco)

“En cambio, los útiles que solemos emplear en fiestas, agasajos o actividades esporádicas, se los entregamos al ama de llaves y, después de indicarle su sitio, haber hecho el recuento e inventariado uno a uno, le dijimos que entregara cada uno a quien lo necesitara, que se acordase de lo que daba a cada uno y que en cuanto se los devolvieranlos volviera a poner en el sitio de donde los había cogido; al ama de llaves la nombramos después de haber examinado con detenimiento qué esclava nos parecía más moderada en la comida, en la bebida, en el sueño y en el trato con los hombres; que además nos pareció tener mejor memoria, ser más cuidadosa en evitar nuestro castigo o faltar a sus deberes y más celosa en darnos gusto, para sentirnos también nosotros obligados hacia ella”.

2-Platón, Banquete, 174e: (en casa del famoso poeta Agatón)

“Inmediatamente salió un esclavo de la casa a su encuentro y le condujo a donde estaban acomodados los demás invitados”.

175a:

“¿No vas a buscarlo esclavo?-Ordenó Agatón-corre y trae aquí dentro a Sócrtates…”

“Y mientras le estaba lavando un criado-prosiguió Aristodemo-para que pudiera reclinarse, se presentó otro criado diciendo así: “Ese Sócrates se ha retirado al portal de los vecinos…”.

175b:

“…Pero a nosotros a los que estamos aquí, traednos la comida, siervos. Servid con entera libertad cuanto queráis, ya que nadie ha sido encargado de vigilaros, cosa que hasta hoy jamás hice”.

176d:

“…propongo a continuación que se mande a paseo a la flautista que acaba de entrar…”

212d:

“Esclavos, id a ver qué pasa, y en caso de que sea uno de los amigos, invitadle a entrar…”

213a:

“Descalzad, esclavos, a Alcibíades -ordenó entonces Agatón-, para que comparta con nosotros dos el lecho”.

3-Platón, Protágoras, 314d: (en casa del rico Calias)

“Parece que el portero, un eunuco, nos estaba escuchando y, posiblemente, andaba irritado, por la multitud de sofistas, con los que acudían a la casa”.

4-Platón, Lisis, 22a: (en una palestra)

“Pero en ese momento, como aves de mal agüero, llegaron los pedagogos, el de Menéxeno y el de Lisis, con los hermanos de ellos, y les llamaban, mandándoles ir a casa. Ya había caído la tarde. Primero nosotros y después los que nos rodeaban intentamos echarlos; pero no nos hacían caso sino que continuaban con su mal griego, enojados y sin dejar de llamarlos”.

5-Platón, Fedón, 60a-d: (en la cárcel, momentos antes de la muerte de Sócrates, éste pide que se lleven a su mujer a su casa)

“Y a aquella se la llevaron, chillando y golpeándose el pecho, unos criados de Critón”.

6-Platón, República, 327b: (por la calle, en el Pireo)

“Entonces Polemarco, hijo de Céfalo, al ver desde lejos que partíamos a nuestra casa, ordenó a su esclavo que corriera y nos exhortara a esperarlo. Y el esclavo llegó a asirme el manto por detrás, y dijo:
-Polemarco os exhorta a esperarlo…”

7-Lisias, DiscursoI,16: (en casa de Eufileto)

“Si coges a la sirvienta que va a la plaza y os hace los recados…”

8-Jenofonte, Económico, VII,41: (en casa de Iscómaco)

“En cambio, otras actividades de tu incumbencia te resultarán más agradables: por ejemplo, cuando te hagas cargo de una esclava que no sepa hilar, la instruyas y dobles el valor que tiene para ti; o cuando te encargues de otra que no sepa administrar ni servir y la conviertas en una criada capaz…”.



Bibliografía:

-Platón, Diálogos I. Apología,Critón, Eutifrón, Ión, Lisis, Cármides, Hipias Menor, Hipias Mayor, Laques, Protágoras. Trad. de Emilio Lledó Iñigo y otros. Madrid: Gredos, 1981.

-Platón, El Banquete.Trad. de Luis Gil. Madrid: Labor, 1981

-Platón, Diálogos IV. República. Trad. de Conrado Eggers Lan. Madrid: Gredos, 1986

-Jenofonte, Económico. Trad. de Juan Zaragoza. Madrid: Biblioteca Clásica Gredos, 1993



Imágenes:

*Pélice apulia 340-320 aC, mujer con criada quemando plantas aromáticas en timiaterio.
Mus. Arq. de Madrid
**Crátera de Campania. Pintor de Nicias,420 aC. Flautista en un simposio. Mus. Arq. de Madrid

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 18.(Los esclavos) III

En todos los sectores de la economía ateniense, la mano de obra servil fue fundamental para la iniciativa privada:

1-En el campo, existían los propietarios de extensas parcelas dispersas por la región, rentistas que confiaban la explotación de la tierra a esclavos-capataces de confianza; otros eran propietarios de una única parcela y tenían equipos de trabajadores de esclavos a las órdenes de capataces, esclavos también ellos; finalmente estaban los αὐτουργοί, o propietarios modestos que trabajaban su propia tierra, y solían tener algún que otro esclavo que se ocupaba de las tareas más duras.

Para los segundos nos sirve de ejemplo Iscómaco, el interlocutor de Sócrates en el Económico de Jenofonte, cuando explica de qué modo instruir a un perfecto capataz:

Económico, XII:

-“Tengo capataces en la finca”.

-“Yo mismo intento instruirlos”.

-“Intento formarlo ante todo en la lealtad hacia mí y los míos”.

-“También les enseño a ser diligentes”.

-“Cuando veo que son diligentes, les alabo y procuro concederles honores, pero cuando veo que se descuidan trato de decirles y de hacerles cosas que les duelan”.

-Una vez he conseguido que un capataz sea diligente, “le queda por conocer lo que tiene que hacer, cuándo y cómo”.

-“Debe aprender a mandar a los trabajadores”.

-“En cuanto a los esclavos, también es para ellos muy adecuada la educación que parece propia de animales para enseñarles a obedecer. Halagando, en efecto, los apetitos del estómago podrías conseguir muchas cosas de ellos. En cambio, a los de naturaleza ambiciosa les estimulan las alabanzas”.

-“No hago de la misma calidad los vestidos y calzados que tengo que proporcionar a los trabajadores, sino que unos son mejores y otros peores, para poder recompensar al mejor servidor con los mejores y dar los malos a los peores”.

-Otra cualidad que les inculca es “la de abstenerse de los bienes de su amo y no robar”.

-“Si advierto que algunos, a pesar del buen trato que les doy, todavía intentan cometer injusticias, les doy el cese en su empleo. En cambio, si descubro que a otros les impulsa a ser justos no sólo el progresar gracias a su justicia, sino también el deseo de recibir mis elogios, a ésos los trato como a personas libres”.


2-En el trabajo artesanal, (Sócrates dice en el Económico de Jenofonte que “los llamados oficios manuales están desacreditados y, lógicamente, tienen muy mala fama en nuestras ciudades, ya que dañan el cuerpo de los trabajadores y oficiales…).
Los humildes artesanos especializados como alfareros, zapateros, curtidores, pintores, escultores, carpinteros, herreros… dispondrían de unos pocos esclavos que trabajarían junto con ellos en el mismo taller o en las obras de las construcciones públicas.
Otros, dedicados a la construcción naval, o los propietarios de fábricas más grandes, sobre todo de armas, dirigían sus negocios supervisando el trabajo de un grupo más numeroso de esclavos. Recordemos a Céfalo, el padre de Lisias, que llegó a tener 120 esclavos en su fábrica de escudos o el padre de Demóstenes el orador, que tuvo una fábrica de cuchillos en la que trabajaban 30 esclavos.


3-En el comercio marítimo: los esclavos realizaron las tareas más onerosas como la carga y descarga de mercancías o el trabajo de remar en los barcos. Pero hubo también algunos que, por sus propias aptitudes, su olfato en los negocios, y la confianza depositada en ellos por sus dueños, desempeñaron funciones de contables y banqueros (cambistas e intermediarios), y no solo hicieron ganar dinero a sus dueños, sino que lo ganaron por cuenta propia, una vez convertidos en hombres libres.

Ése es el caso de dos personajes que nos presenta Demóstenes en su discurso Excepción en favor de Formión.: un tal Pasión, manumitido tiempo atrás por su amo, comerciante y banquero respetable, deja en arrendamiento, al morir, su banco y su fábrica de escudos a Formión, liberto de aquél, así como le entrega con dote a su mujer y lo hace tutor de su hijo menor, en gratitud por el dinero que le había hecho ganar, y con la certeza de que iba a administrar justamente su fortuna, cosa que hizo bien, tal como se demostró con el tiempo.


4-En la explotación de las minas: las minas eran propiedad estatal y la ciudad las concedía a particulares a cambio de una renta. El negocio que se movía con relación a la explotación de las minas procuró grandes fortunas a los concesionarios para la extracción de minerales, a los propietarios de talleres de transformación y a los propietarios de esclavos, que sacaban pingües beneficios con la puesta en alquiler de su mano de obra servil.

Los esclavos de las minas, fueron, sin duda, los que vivieron en peores condiciones, seguidos de los que trabajaban en los molinos para triturar el grano.


5-En el servicio doméstico: algunos ciudadanos muy ricos podían llegar a tener más de mil esclavos, de los que sacaba importantes rentas alquilando gran parte de ellos a otros ciudadanos o metecos.
Un ciudadano acomodado tenía entre cincuenta y cien esclavos, que ocupaba, en su mayoría, en el negocio familiar.
Un ateniense de renta media tenía unos diez esclavos, otros tenían incluso menos, y finalmente hubo ciudadanos pobres que nunca dispusieron de suficiente dinero para comprarse alguno.


Bibliografía:

*Claude Mossé, “El Hombre y la Economía”, en El hombre griego. Trad. de J. Antonio Ochoa Anadón. Madrid: Alianza Editorial, 2000.

**Jenofonte, Económico. Trad. de Juan Zaragoza. Madrid: Biblioteca Clásica Gredos, 1993

***Demóstenes, “Escepción a favor de Formión” en Discursos Privados I. Trad. de Jose Luis Colubi Falcó. Madrid: Gredos, 1983.

Imagen: Detalle entablamento del templo Erecteion. Acrópolis, Atenas. British Museum.

domingo, 24 de febrero de 2008

Discurso de defensa por el asesinato de Eratóstenes 18.(Los esclavos) II


Y es que una de las principales fuentes de esclavos en el mundo griego era la guerra, pues existía la convención según la cual lo conquistado en la guerra pertenecía a los vencedores.
Recordemos en La Ilíada la disputa entre Agamenón y Aquiles por la hermosa Briseida, parte de un botín de guerra. Y en Las Troyanas de Eurípides vemos a las mujeres de la familia de Príamo, las nobles troyanas, que se lamentan terriblemente al verse, tras la destrucción de Troya, en manos de sus enemigos los aqueos, convertidas en esclavas.

En época clásica, en el contexto de la guerra del Peloponeso, parece que se recurrió a esta práctica en determinadas ocasiones, tal como leemos en Historia de la Guerra del Peloponeso de Tucídides que les pasó a los habitantes de Queronea ( libro I, 113), estuvo a punto de pasarles a los niños y mujeres de Mitilene, a no ser por la rapidez de una trirreme ateniense que llegó a la isla con un nuevo decreto de la asamblea (libro III,49), y les pasó a las mujeres de Corcira (libro IV,48) y a las mujeres y niños de Melos.(libro V,116)

Después del trigo y la madera, los esclavos eran en Atenas el tercer producto de importación, y procedían fundamentalmente de Caria, Cilicia, regiones del Ponto y Tracia, donde se hallaban los principales mercados de esclavos.

En Grecia cada ciudad tenía su propio mercado de esclavos (en el Ática había dos, uno en Sunion y otro en el Ágora), y en ellos se encontraban esclavos de todas las edades, condiciones físicas, aptitudes y nacionalidades, tanto mujeres como hombres, y no todos tenían el mismo valor.

La piratería por todo el mar Egeo y el rapto de personas en la ciudad o en el campo (práctica ésta última contra la que existían duras penas) podían convertir en esclavos a hombres libres.

En Atenas el padre de una familia pobre podía vender o abandonar al hijo recién nacido, a quien aguardaba o bien la muerte o la condición de esclavo, en caso de sobrevivir, al no ser reconocido legítimamente por nadie.

También, en ocasiones, la pobreza hizo que algunos se vendieran a sí mismos con tal de ser alimentados por alguien.

El deudor insolvente era vendido para que el acreedor recuperara su dinero. En Atenas esta práctica conoció su fin con Solón.

Por supuesto, los nacidos de madre esclava automáticamente se convertían en esclavos también ellos.



Existían tanto esclavos públicos, pertenecientes al estado, como privados.

La propia ciudad se servía de esta mano de obra para el funcionamiento de su estructura política y económica: tenía esclavos ordenanzas, secretarios, contables, heraldos …que trabajaban para los diversos organismos institucionales; verdugos, carceleros y agentes de policía como los arqueros escitas, auténtico cuerpo policial encargado del orden y seguridad de la ciudad; barrenderos, empleados en la fábrica de la moneda, remeros en las naves de guerra, peones en las obras y construcciones públicas; en las minas…

A todos ellos la ciudad concedía un subsidio para su sustento.


Los templos también eran poseedores de esclavos, quienes se encargaban de todos los trabajos más esforzados relacionados con su mantenimiento.


Imagen:
*Latomía del Paradiso, en el Parco Archeologico della Neapolis. Siracusa. Sicilia.


Bibliografía:
-Tucídides, Historia de la Guerra del Peloponeso.
Trad. de Vicente López Soto. Barcelona: Ed. Juventud. 1975
-Claude Mossé, “El Hombre y la Economía”, en El hombre griego. Trad. de J. Antonio Ochoa Anadón. Madrid: Alianza Editorial, 2000.